Selecciona tu región
Opinión

Contribuciones a la archivística sinaloense

ESPECTADOR

Por Jesús Rafael Chávez Rodríguez

-
audima

Comentarios sobre el libro “Inventario del Archivo Municipal de Salvador Alvarado, Sinaloa”

La situación actual de los archivos en México y en Sinaloa se encuentra en una etapa de transición gracias al interés y al empuje que han manifestado las actuales administraciones de gobierno en todos sus niveles. En este ambiente de transición, quienes nos interesamos en el rescate de los archivos y su organización hemos tenido que buscar caminos alternos para organizar los acervos documentales y lo hemos realizado desde nuestra propia trinchera: como historiadores o como cronistas, y con los magros recursos disponibles.

Dentro de los antecedentes de la actividad archivística en Sinaloa destaca la labor emprendida por el AGN en 1987, ya que el gobierno del estado de Sinaloa a través de DIFOCUR suscribió un convenio para el rescate, preservación y organización de los archivos municipales. Esta iniciativa no solo organizó los documentos de los municipios, sino que elaboró un inventario general de los 18 archivos municipales de Sinaloa con una relación pormenorizada de sus contenidos. Pese al esfuerzo realizado por el AGN, en muchos municipios no se le dio continuidad al trabajo realizado y los archivos se dispersaron o se perdieron. Sin embrago, esa labor fue fundamental ya que los acervos clasificados y organizados en muchos de los casos perduraron en las oficinas y almacenes de los municipios, como fue el caso del archivo aquí aludido, el cual fue encontrado en una oficina que aglomeraba personal

del departamento de recursos humanos en la presidencia municipal: alrededor de 112 cajas AG-12 con documentos datados de 1957 a 1992 principalmente, con información documental de suma importancia para el municipio como los libros de actas de cabildo desde 1963 (entre ellas la primer acta de cabildo), escrituras, correspondencia, obras públicas, tesorería, etc. Uno de los aspectos más importantes del libro “Inventario del Archivo Municipal de Salvador Alvarado, Sinaloa” es que presenta los contenidos de los documentos mencionados de forma organizada por medio de un inventario.

Este libro es un instrumento de consulta como el de 1987, y representa un logro para archivística en Sinaloa, ya que en su sustrato conjunta la actividad de instituciones y personas que han dedicado interés y esfuerzo por realizar esta labor. La principal institución que coadyuvó fue el propio Municipio de Salvador Alvarado a través del área de cultura, hoy Instituto Municipal de Cultura, que desde 2011 y a través de sus diferentes administraciones han dado soporte a los trabajos de rescate y organización de distintos acervos, desde el archivo histórico hasta la organización del Periódico Oficial del estado de Sinaloa, prensa local (El Debate de Guamúchil, Noroeste y El Sol de Sinaloa), fotografía y el archivo de concentración en el que se está trabajando.

Desde 2010 se publica el decreto del archivo municipal histórico en la administración de Jorge Casal por medio del Lic. Francisco Tavizón cronista de la ciudad, lo que da soporte legal a lo que sería el archivo histórico; posteriormente, en la administración del Dr. Gonzalo Camacho con Romel Báez al frente de la Casa de la Cultura, y gracias al impulso del Dr. Víctor Díaz de la Vega, de Herberto Sinagawa y Adrián García Cortez se logró dar inicio al el rescate del archivo histórico. En la administración de Liliana Cárdernas con Marco Antonio López Gonzáles en Secretaría y Ambrocio López en cultura se logró hacer el convenio con la Facultad de Historia y trasladar el archivo a sus instalaciones. Y finalmente, destaco el interés que mostró Carlo Mario Ortiz (QEPD) y el posterior apoyo de la presidente Pier Angely Camacho, así como la gestión de Oralia Castro que hicieron posible la publicación de este libro.

Asimismo, la Universidad Autónoma de Sinaloa a través de la Facultad de Historia, que dirigidos por el Dr. Félix Brito han realizado una ardua labor en la organización de archivos municipales como el de este municipio de Salvador Alvarado, además de los de Concordia y El Fuerte. Ya que desde las administraciones del profesor Alfonso Mercado se inició el rescate documental de los municipios, pasando por directores como Eduardo Frías y Ofelia Chávez, a quienes les tocó recibir y entregar este archivo ya organizado. Las implicaciones de llevar los archivos a la Facultad de Historia ha repercutido de manera muy positiva, pues en un primer momento, potencia los trabajos de investigación para los historiadores y cronistas, y a su vez, fomenta el acercamiento de los alumnos a la labor archivística, involucrándolos en la limpieza, clasificación y ordenación de la documentación, conocimientos invaluables para su formación y su posible inserción laboral futura en este ámbito.

Otra institución de importancia ha sido Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas, ADABI de México A.C. una Asociación Civil que se ha interesado por el rescate de archivos en México, y que en nuestro caso apoyó con capacitación de profesores y alumnos para la organización de los archivos.

Asimismo, el Gobierno del estado a través del Instituto Sinaloense de Cultura que ha asumido el reto de apoyar a los archivos municipales incluso antes de que se publique la Ley Estatal de Archivos, lo que demuestra esta transición que mencionaba al inicio. En este caso es importante destacar el apoyo para habilitar espacios adecuados para el resguardo y la preservación de archivos, así como para su respectiva consulta. En este sentido, la administración estatal pasada destinó recursos económicos para la habilitación y equipamiento de espacios para resguardo y preservación de archivos.

En cuanto al libro que nos ocupa, este presenta una estructura sencilla iniciando con una síntesis histórica del municipio; continúa con un apartado referente el archivo, donde se narra el trabajo realizado en este y la descripción de algunos documentos de importancia; posteriormente el antes y el después en fotografía; el cuadro de clasificación con las secciones y series del archivo y finalmente el inventario que se presenta en una cuadro que indica la sección, la serie, la caja, los volúmenes que contiene, el periodo cronológico y algunas observaciones de los documentos.

Dentro de la documentación que nos presenta el inventario del archivo se encuentran, en primer lugar las actas de cabildo, donde se encuentra la primera acta fechada el primero de enero de 1963 y firmada por los regidores entre los que destaca el primer presidente municipal Alberto Vega Chávez; decretos y reglamentos de importancia como el del ejercicio de la prostitución y zona de tolerancia, reglamento de tortillerías y molinos de nixtamal, comercio ambulante, mercados y uno de los más interesantes el reglamento de la central camionera donde actualmente se encuentran las instalaciones de UAdeO; además se encuentran documentos sobre obra pública, permisos de construcción, construcción de drenaje, pavimentación de calles, alumbrado público, “estacionómetros” o parquímetros; se encuentran también los permisos para venta de armas de fuego, las armerías y sus dueños; sobre los límites entre el municipio de Angostura y Salvador Alvarado; además de dos cajas con planos sobre la ciudad y sus colonias; creación de nuevas colonias, solicitud de lotes, quejas de los usuarios sobre servicios públicos; y series sobre distintos temas como educación, elecciones, ganadería, correspondencia, agua potable, etc., lo que nos brinda un abanico de información para entender el pasado de una sociedad, sus actividades económicas, sociales, políticas y culturales.

En mi caso particular, como historiador, me he visto obligado a incursionar en el trabajo archivístico debido a la falta de fuentes para mis investigaciones, las que se han inclinado a entender el pasado de la región del Évora y el desarrollo de la ciudad de Guamúchil. En un primer momento consulté el archivo de Mocorito hasta 1962, fecha de corte de mi tesis de maestría; sin embrago, el objetivo inicial era contar la historia local y regional durante todo el siglo XX, por lo que recurrí al trabajo de organización de las fuentes de este municipio con tal complementar la historia, lo que me acercó al amplio mundo de lo archivístico, claro, sin ser archivista.

El inventario del archivo de Salvador Alvarado es apenas un trabajo inicial en este ámbito, ya que representa una pequeña porción del trabajo archivístico que está por delante, y los retos son la organización del archivo de concentración y el establecimiento de un sistema de archivos, el cual permitirá la migración sistemática de los archivos desde su creación en las oficinas de las dependencias de gobierno municipal hasta su resguardo permanente en el Archivo histórico, pasando por el archivo de concentración.

Quedan además, como asignaturas pendientes, los trabajos de investigación en torno a la historia y la historiografía de la archivística en Sinaloa, lo que permitirá a los interesados en el tema tener un diagnóstico y conocimiento más claro sobre los archivos y sus contenidos, así como los esfuerzos realizados en el pasado. Los archivos municipales son solo una parte de la multiplicidad que representa el patrimonio documental, que se extiende a los archivos eclesiásticos, archivos particulares, fotográficos, auditivos, audiovisuales, hemerotecas, entre otros.

Leer más: El inquietante mundo de los sueños

Finalmente, con la Ley Estatal de Archivos se espera no solo que los sujetos obligados generen compromisos de organizar sus archivos, se espera también que dicha ley promueva instrumentos eficientes para la capacitación del personal y financiamiento, básicos para realizar esta labor.

Inventario del Archivo Municipal de Salvador Alvarado, Sinaloa. Foto: Cortesía
Síguenos en