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Opinión

Corea, ídolos e idealización

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Por Alison Rojas Cota

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Estos últimos años es innegable el crecimiento que Corea del Sur ha tenido en la cultura occidental, abarcando diversas áreas como en el mundo de los deportes, el cine y la más destacada, la industria de la música en su ya denominado genero K-pop.

Es curioso si nos remontamos a sus orígenes pues poco después de la Segunda Guerra Mundial el país de Corea quedó dividido por un lado comunista liderado por la URSS y un lado capitalista influenciado por Estados unidos. Con el paso del tiempo los conoceríamos por Corea del Norte y Corea del Sur.

Ambas Coreas han mantenido relaciones hostiles desde su separación hasta la actualidad. Mientras el desarrollo de Corea del Norte ha sido más hermético y militarizado, Corea del Sur ha bebido mucho del capitalismo estadounidense.

Poco a poco comenzó a surgir en los años 90 un nuevo tipo de música, más moderna, con más energía, con pasos de bailes divertidos y combinada con rap. Todo esto se alejaba de la tradicional música coreana y la propaganda hacia la guerra mantenida con el lado norcoreano. La evolución de lo que hoy en día conocemos como K-pop ha sido de forma gradual, pues poco a poco se fueron creando agencias especializadas en producir música para los jóvenes.

Hoy en día existen un incontable número de grupos de K-pop y un gran número de agencias, cosa que se ha convertido en un mercado sumamente competitivo. La persona promedio quizás conozca dos o tres agrupaciones coreanas, BTS o Blackpink, entre las mas destacadas, pero la realidad es que día con día se van sumando grupos con la esperanza de alcanzar una fama similar.

Las agencias de K-pop reclutan y entrenan aprendices (a veces este tiempo alcanza incluso los 10 años o más) para un inseguro debut. Si el grupo no genera las ganancias esperadas por la empresa, se disuelve y todo el esfuerzo termina siendo en vano. Muchos jóvenes apuestan todo su futuro en ello y solo terminan con una gran deuda por el tiempo que fueron entrenados y sin acceso a una educación de calidad (entrar en una buena universidad es muy valorado en la cultura coreana y asegura un empleo estable y grandes ganancias). A veces las empresas terminan en bancarrota por haber invertido todo en un grupo que fracasa. 

Los grandes ídolos del K-pop pasan sus días con apretadas agendas y muchas restricciones, muchos problemas surgen de la palabra Idol, pues sus fans los ven como ídolos a los que admirar, lo cual genera una idealización extrema en algunos casos. No todos los fans caen en una obsesión, pero sí un número considerable de ellos. Es preocupante la normalización que muchos jóvenes están llevando a cabo, es común el escuchar o el leer comentarios donde se deja de lado las necesidades básicas del fan por estar en la reproducción de las canciones de sus artistas favoritos, a veces el romper un nuevo récord o ganar otro premio no es más importante que tu bienestar individual.

Si a ello le añadimos la existencia de los fandoms de diversos grupos de K-pop, la cosa se pone aún más seria, pues se crea una guerra constante entre los fans de “X” grupo con los de “Y” de grupo, y si nos damos cuenta de la gran cantidad de grupos de K-pop, todos con su propio fandomy listos para hacer todos por sus ídolos favoritos, bueno, nos encontramos con insultos de todo tipo, tanto a los fans, como los ídolos, y muchas veces incluso la familia de estos se llega a ver afectada por medio de mensajes que han escalado en amenazas de muerte.

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La relación parasocial que se produce en el mundo del K-pop entre Idol y fan necesita ser revisada. Disfrutar de la música es importante, apoyar a tu artista favorito también, pero el plantear una línea entre artista y fan lo es más. Lo más recomendable es disfrutar el K-pop como un pasatiempo y no como un trabajo de tiempo completo.

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