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Corresponsable

EDUCACIÓN, HOY

Lo que no se expresa se imprime. Lo que se calla permanece aferrado a las entrañas del cuerpo en espera de ser usado en su contra. Esta ley no escrita pero si comprobada por miles de personas enfermas en el mundo deberíamos exhibirla en todos los medios educativos posibles para que niños y jóvenes no sigan contagiándose del rencor demostrado hace unos días por una adolescente de la región del Évora quien empujada por emociones toxicas fue capaz de arrebatarle la vida a una compañera de escuela. Los detalles del suceso no caben aquí ni valen la pena mencionarlos; lo que si duele, lastima, y compromete es observar como con mayor frecuencia y cada vez más cerca de nosotros aparecen este tipo de sucesos de bote pronto y al paso de unos días esto se olvida y cada quien sigue con lo suyo como si no pasara nada, como si aquello hubiese sucedido en la estratósfera o en otra dimensión. En menos de dos años, lo que hace veinte era impensable, se repite. Madres jóvenes, estudiantes de ambos sexos y algunos otros no estudiantes pero también jóvenes, llevados por sentimientos de odio irracional o resentimientos agudos, han saltado la barda de la cordura e instalados por un momento en el campo de la locura han privado de la existencia a otro igual a ellos… principiantes de la vida. Si bien es cierto, asuntos de esta índole no son motivo de graves daños para la sociedad en su conjunto, si merecen un tratamiento especializado; pero lo más acertado seria encontrar fórmulas sencillas de promover en alumnos de cualquier nivel el respeto a la vida propia y ajena. Enseñar que todos somos libres no es suficiente. Es preciso establecer mecanismos educativos eficientes para concientizarlos de que la libertad implica responsabilidad e insistir en que callar no ayuda cuando se tiene mucho que decir respecto al mundo que ellos están mirando. Demasiada complacencia produce a la larga insatisfacción y ausencia. Lamento recordarles de nuevo que esconder la cabeza en la arena, distrae pero no resuelve. Somos corresponsables de lo que hoy ocurre y por lo que a mi corresponde lo acepto. Vale.

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