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Crecimiento y libertades económicas

Las tasas de crecimiento económico de México durante los últimos 30 años han estado muy por debajo de su potencial. Sin embargo, dados los logros alcanzados por nuestro país así como sus fortalezas tales como estabilidad macroeconómica y finanzas públicas sanas, un importante bono demográfico, una posición geográfica envidiable y un sector industrial competitivo, México tiene todo para ser un país desarrollado en esta generación.

Las reformas estructurales impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto potencian aún más estas fortalezas y representan una ventana de oportunidad para alcanzar el tan ansiado desarrollo.

Pero, ¿cómo debemos entender el concepto de país desarrollado? En general se entiende por país desarrollado aquel que posee tanto un alto nivel de vida como un gran desarrollo industrial y comercial. Uno de los indicadores más usados para considerar a un país como "desarrollado" es el Índice de Desarrollo Humano (IDH) compuesto por tres parámetros: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno. El IDH establece la posición de cada país con valores expresados entre 0 y 1. Conforme a este índice, Noruega (0.955) Australia (0.938) y Estados Unidos (0.937) ocupan las tres primeras posiciones, con un desarrollo humano muy alto, en tanto que México (0.775) ocupa el lugar 61 con un desarrollo humano alto.

Otro indicador es el ingreso per cápita, el cual utiliza el Fondo Monetario Internacional. Con base en éste, un país se considera como desarrollado cuando tiene un ingreso per cápita superior a los 20 mil dólares. Actualmente, el PIB per cápita en México es de 10 mil 428 dólares.

Digna de tomar en cuenta es la conceptualización del Premio Nobel de Economía Amartya Sen que en su libro Desarrollo como libertad, señala que "el crecimiento económico es sólo un aspecto del proceso de desarrollo", y que "el desarrollo consiste en remover los distintos tipos de límites a la libertad, los cuales dejan a la gente con pocas opciones y oportunidades".

Para mí entonces un país desarrollado es aquel en donde, dado su nivel de ingreso per cápita y la fortaleza de sus instituciones económicas, políticas y sociales, las personas pueden ejercer sus libertades y cuentan con una serie de opciones para vivir la vida que consideran valiosa de vivir. Es así que, para que México pueda cumplir con el primer criterio para ser un país desarrollado en esta generación, debe proponerse duplicar su PIB per cápita en los próximos 20 años y alcanzar así los 20 mil dólares.

Existen varios ejemplos de países que lo han logrado. Australia pasó de un PIB per cápita de 3 mil 300 dólares en 1970 a uno superior a 67 mil dólares en 2012. Su PIB pasó de 41 mil 330 millones de dólares a 1.5 billones con una tasa de crecimiento anual promedio de 3.29%. Durante el mismo periodo, Corea del Sur pasó de tener un PIB per cápita de 276 dólares a uno de 22 mil 590. Su PIB pasó de casi 9 mil millones de dólares a 1.12 billones, creciendo a una tasa anual promedio de 6.46%.

Pero esto que pasó en otros países ocurrió ya en nuestro país. El PIB per cápita en México pasó de 337 dólares en 1960 a 2 mil 762 en 1980. Nuestro PIB que en 1960 era de 13 mil millones de dólares sobrepasó los 194 mil millones en 1980. Lo anterior representó una tasa de crecimiento anual promedio de 6.75%.

México puede ser un país desarrollado en una generación; un país en el que dado el nivel de ingresos y la fortaleza de nuestras instituciones económicas, políticas y sociales, los mexicanos podamos ejercer efectiva y plenamente nuestras libertades y disfrutar de una serie de opciones para vivir la vida que consideramos valiosa de vivir.

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