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Crisis a la vista

MAZATLÁN

El anuncio de la catastrófica temporada de mango que se espera en el sur de Sinaloa ha encendido las alarmas en los municipios del sur debido a que esta actividad es la que mayor empleo genera en la zona.

El descalabro de esta actividad significa que miles de personas que esperaban trabajar en el corte y procesamiento de la fruta simplemente no van a tener empleo. La mala racha para la cosecha y exportación de mango se suma a un periodo en el que otra actividad como la pesca del camarón también está detenida.

Ello crea el escenario más complejo de los últimos años. Lo más lamentable es que en los municipios del sur hay un estancamiento general en cuanto a las actividades económicas. Ni siquiera la construcción es un oficio que genere empleos, pues no hay obra pública ni privada que se esté ejecutando en estos municipios.

La respuesta inmediata es atender la emergencia. Ese calificativo perfectamente describe la situación que se vive en el sur. Y no es alarmista porque qué otro escenario más desesperante puede tener un padre de familia que no contar con un empleo que le de para llevarle el alimento a sus hijos. Atender la situación de manera inmediata va a requerir la aplicación de programas de empleo temporal.

Sin embargo esos año con año se piden debido a que lo largo de la historia la marginación ha prevalecido en estas zonas. Unos y otros gobiernos, de todos los niveles, han pasado sin hacer una real diferencia en cuanto a incrementar las condiciones de desarrollo de los habitantes.

Es por ello que más allá de programas emergentes lo que se necesita es generar esas condiciones para que haya inversión en todo el sur que atraiga a empresas que produzcan en la región y den trabajo.

Por ahora, la presa Santa María en Rosario y el Centro Integralmente Planeado en Escuinapa prometen detonar tanto la agricultura como el turismo. Estos dos proyectos son parte de lo que se necesita para que el estado de emergencia no sea permanente en el sur y que la gente tenga en su propia tierra oportunidades para tener una vida digna.

Por ello aunque es correcto atender la emergencia en lo inmediato, hay que poner la vista en el futuro hacia soluciones de largo plazo.