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Cubanos y la gran fiesta

MI PUNTO DE VISTA

Arranca la Serie del Caribe, y entre las cosas más importantes a destacar está el retorno de Cuba, que seguramente será protagonista de este clásico.

Los cubanos serán los primeros adversarios de México en la jornada sabatina, rompiendo con aquellos trillados esquemas de ver al anfitrión jugando en segundo turno y siempre contra el representativo azteca, a quien se le consideró todavía hasta hace pocos años como el patito feo.

Cuba no necesita cartas de presentación en torneos importantes como este y el Clásico Mundial. Ellos parecen haber nacido con un bat y guante en la mano, como los brasileños con un balón. Son dos países donde la cultura por ambas disciplinas está muy arraigada, y lo confirman los resultados a través de la historia.

El beisbol amateur de Cuba es engañoso. Tenemos que calificarlo como un nivel de triple "A", y no estaría mintiendo si afirmo que es todavía más espectacular que el de la Liga Mexicana de Verano.

Cuba tiene que ser protagonista en su retorno al torneo latinoamericano. Esa es la mentalidad de sus jugadores y por obvias razones de sus dirigentes. Ellos no asisten por competir, sino para ganar. Y lo demostrarán en Venezuela, donde algunos ya lo consideran uno de los dos favoritos.

Aztecas. Los Naranjeros llevan con qué pelearle no sólo a Cuba, sino al resto de los competidores.

Tengo la sensación de que con los refuerzos adquiridos tienen sólidos argumentos no sólo para realizar un buen papel, sino para disputar la final, ahora que se aplicará ese formato.

La incorporación de Sebastián Valle como un tercer receptor es interesante. El mochitense bateó bien en los play off, y los Naranjeros lo saben perfectamente, pues hay que recordar que contra ellos peleó la semifinal y que estuvieron a punto de dejarlos fuera.

Gil Velázquez fue un jugador de otra galaxia en la postemporada. Repartió leña por todos los rincones del parque tanto en Culiacán como en Navojoa y Mexicali. Puedo apostar que terminaría quedándose con la titularidad en las paradas cortas si a las primeras de cambio fallara el veterano Héber Gómez.

Chris Roberson, John Weber y Luis Fonseca le dan no solamente profundidad ofensiva a la alineación, en caso de estar juntos en un partido, sino garantía a la defensiva en los jardines. Por algo los consideró Matías Carrillo, sobre todo a Roberson y Fonseca, que batearon como desesperados en los tres play off.

Juan Delgadillo y Salvador Robles fueron auténticos dolores de cabeza para la ofensiva naranjera. Los dos realizaron estupendos trabajos en la serie final y en las eliminatorias previas, y llegan para enriquecer una rotación que seguro arrojará buenos dividendos.

Dos tomateros se colaron al equipo: Óliver Pérez y Alfredo Aceves. Matías no quiso descuidar el lugar del preparador, y estos dos guindas saben hacer muy bien ese trabajo, para cuando tengan que subir a apagar el fuego los dos mejores taponeros de la campaña, Jason Urquídez y José Manuel López, este último aparece en calidad de refuerzo. Y por aquello de no te entumas, allí va también Andrés Ávila, que desarrolló ese papel con los Cañeros.

Existe además muy buen material para relevos intermedios, con Mario Mendoza, José Cobos, Óscar Félix, Jesús Castillo y Dennys Reyes.

¿Los convence o no el equipo?

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo Él sabe si podré hacerlo de nuevo.