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Opinión

Cubetazos con causa

Per saecula saeculorum
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Por: Beatriz Acevedo Tachna

Desde hace unas semanas, venimos viendo en todas las redes sociales, Facebook, Twitter, Instagram, así como en las noticias en la televisión, a varias personalidades del cine, artistas, cantantes, socialités del mundo de la farándula, también de la política y, obviamente, a muchísimos empresarios, magnates millonarios y agregados culturales, realizar un bobo pero simpático acto llamado The ALS Ice Bucket Challenge (traducido regionalmente como el reto del cubetazo de agua fría). Esta actividad fue inventada por miembros de la ALS Association en Estados Unidos y se hizo completamente viral este verano gracias al poder de un simple click. Antes de que este simple reto fuera tan famoso, los niveles de conciencia, las donaciones, investigaciones y sobre todo el apoyo hacia la enfermedad ALS (Esclerosis lateral amiotrófica sin causa ni cura) eran mínimos. La gente con esta enfermedad pierde todo movimiento corporal, habilidad para tragar, hablar y respirar sin asistencia, pero siempre permaneciendo 100 por ciento conscientes de lo que le está pasando. Cada 90 minutos, a alguien le diagnostican ALS, y cada 90 minutos, alguien muere de lo mismo. Gracias a la gran idea de alguien que empezó con el reto del cubetazo de agua, la asociación de ALS recibió 11.4 millones de dólares de nuevos donadores, lo cual es una cifra gigantesca, ya que el año pasado tan sólo recibieron 1.7 millones. La dinámica del reto, es que un participante rellena una cubeta de agua con muchos hielos y se la autovoltea en la cabeza, a su vez, reta y nomina a tres participantes a que hagan lo mismo en un lapso de menos de 24 horas, y si alguno de los nominados se niega a hacerlo, están obligados a donar dinero a la asociación. Obviamente, en México y en nuestra ciudad principalmente, el reto dio un giro muy criticado por los que no entienden la importancia de "hacer virales" las cosas buenas y, mucho menos, la fortaleza de este viento cibernético. Aquí la cosa cambió, aquí en Sinaloa era Cubetazo y también Donación. Muchas personalidades, amigos, viejos, niños, papás e hijos, aspirantes a la política, políticos y artistas regionales, fueron retados a hacer esta actividad, pero aplicando las donaciones a alguna causa regional, ya fuera el asilo de ancianos, alguna casa hogar, centros de Alzheimer o lo que se les ocurra. Lo chistoso aquí, es la reacción de la gente "tibia" que necesita ver comprobantes de donativos, fotos entregando el cheque, conciliaciones bancarias o pruebas fidedignas de la persona haciendo el depósito, porque creen que todo siempre es pura pantalla. Yo en lo personal, no he hecho semejante reto, pero sí aplaudo a los que lo hacen por payasos, por seguir el rollo, por animar a más gente, por tomarse el tiempo, la molestia, divertirse, salirse de la rutina y sobre todo, por tratar a su manera de poner un granito de arena, ya sea promoviendo las donaciones o donando. La gente que se queda sentada criticando que las cosas buenas no se deben presumir, ni lo que se hace se debe publicar ni se debe enseñar cuánto se da y renegando de quienes sí optan por hacerlo de esa manera, son personas que no entienden el concepto de convertir una causa en algo viral, quizá porque no están hechos con el material que se requiere para olvidarse de vergüenzas, agarrar una actitud positiva y ponerse una máscara de payaso de vez en cuando para CONTAGIAR como una enfermedad o una buena causa, no son PROMOTORES de la vida. Hay gente que prefiere quedarse sentada y es entendible que prefiere ser espectador, hacer lo que le dicen está bien, no escandalizar, optar por contar chiles sobre quien sí quien no, seguir las reglas, juzgar y no trascender. Muy su problema, nadie los critica ni ofende porque nunca se salen de la raya, hacen sus donaciones en secreto y qué lindos, pero igual a nadie contagiaron, no movieron masas, nadie los recuerda, fueron uno y no dos, ni tres ni cuatro que pudieron haber hecho lo mismo si no hubiera tenido tanta prudencia, si no se estuviera fijando tanto en quien los está señalando. ¿Qué importa quién quiera ser popular? Mientras done y contagie, ¿qué importa quién se vea ridículo? Mientras done y contagie, ¿qué te importa a ti criticón, si tú no te estás mojando con agua congelada? Mejor cállate y dona, no le digas a nadie y siéntete bien orgulloso, haces igual de bien, sólo que los otros lo hacen divertido.

Twitter@BeAcevedoTachna