Opinión

Cuen y Vargas: objetivo 2021

Por: Aarón Sánchez

Ya hay dos aspirantes para ser el próximo gobernador de Sinaloa. La cadena de periódicos EL DEBATE recientemente publicó dos interesantes entrevistas: una a Héctor Melesio Cuen y otra a Gerardo Vargas Landeros. Por separado, ambos expresaron su decisión de buscar la gubernatura de la entidad en el 2021. De hecho, ya están en plena actividad.

Aunque podría pensarse que aún es prematuro hacer públicas este tipo de aspiraciones, lo real es que actualmente es una verdadera necesidad planear minuciosamente las estrategias políticas a seguir. Y hay que hacerlo con la debida anticipación. En los tiempos actuales no se pueden improvisar candidaturas ni programas de gobierno; tampoco las alianzas políticas.

Cuen y Vargas se empezaron a mover políticamente para garantizar la viabilidad de sus respectivos proyectos. Héctor Cuen quiere ser gobernador. Cuenta con el Partido Sinaloense, que tiene cobertura estatal. Sus militantes son numerosos y saben trabajar en las buenas y en las malas. Además, es constante su actividad política con grupos sociales.

Por su parte, Gerardo Vargas también tiene como objetivo ser gobernador. Es líder de una agrupación informal denominada Fuerza Trébol. Se consideran parte del PRI, aunque reclaman que no les dan el espacio partidista que les corresponde. En virtud de ello, se muestran decididos a participar activamente en política de acuerdo con las circunstancias que se les presenten.

El proceso electoral para renovar el gobierno de Sinaloa será en el año 2021. Es decir, aun falta bastante tiempo, y seguramente habrá otros aspirantes a gobernador. Pero la ortodoxia política exige respetar la actividad del gobernante en funciones y no interferir las labores del gobierno en turno. Sin embargo, el contexto es ahora muy diferente al tradicional. Los protocolos están cambiando rápidamente.

Por una parte, tanto Cuen como Vargas tienen como referencia el exitoso ejemplo electoral de Andrés Manuel López Obrador. Saben que la persistencia en un proyecto político se puede convertir en factor de éxito. Ambos conocen que ahora en política ya no hay nada escrito; y que tampoco se requiere permiso de nadie para empezar a moverse.

Tienen claro que las estructuras del poder político nacional y regional se están modificando con rapidez. El actual gobernador carece de la fuerza que tenía apenas hace unos meses. Su partido político, el PRI, está totalmente debilitado. Además, ya tiene un poder legislativo adverso, y en pocas semanas habrá nuevo presidente de México. 

Cuen y Vargas consideran que Quirino Ordaz difícilmente estará en condiciones de influir en la sucesión gubernamental del 2021. Por eso empezaron a movilizarse desde ahora. Intentan aprovechar el vacío de autoridad partidista y la debilidad gubernamental para hacer crecer sus propios proyectos políticos. Tendrán el escenario despejado para intentar materializar sus aspiraciones de poder.