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Cuenta regresiva, Semana Santa

A DOS DE TRES

En Culiacán el calor está a poquitos días de hacerse presente con todo su rigor. Nos encontramos en la cuenta regresiva para la Semana Santa, y los 'culichis' sabemos que en cuanto pasa la Semana Mayor, adiós días frescos. Es el tiempo en que se antoja pegar carrera a la playa; escapada que puede volverse agridulce a causa de esos accidentes que aun cuando no ponen en peligro la vida de la víctima, sí dan tremendo susto. ¿A qué viene esto? Se preguntará, pues a que en las últimas semanas el número de personas picadas por mantarrayas en las playas de Altata va en aumento, y una picadura de esos animales le echa a perder el día a la víctima y a sus acompañantes.

Si bien en Culiacán el verano es inclemente y abarca casi el 80 por ciento del año, tenemos la fortuna de contar con playas cercanas como Altata, El Tambor, Ponce y El Tetúan. Sin embargo, las historias de familia nos han enseñado como una escapada a la costa puede resultar mal porque alguien se hizo una herida impresionante y sangrona al clavarse en un pie el vidrio que un inconsciente dejó como basura en la arena, o porque se le hizo fácil tratar de abrir una lata con un cuchillo sin tener pericia alguna. Están también los accidentes causados por las medusas, llamadas popularmente "quemadores" o "aguamalas", ambos nombres igual de acertados. Hay unas que hasta bonitas se ven, su consistencia y color, que va del casi transparente al azul-verdoso, asemeja el de las gelatinas, volviéndolas peligrosamente atractivas para los niños, hasta ganas dan de tocarlas ¡ni se le ocurra! su sólo roce deja la piel marcada y un dolor horroroso.

A ello súmele que de un tiempo acá, que si por el cambio climático, que si por las mareas, que si vaya usted a saber por qué, pero las víctimas de picaduras de mantarraya van en aumento y las playas de Altata son de los sitios donde están ocurriendo esos casos, quizás porque a esos animales les gustan las aguas quietas y esas playas no tienen oleaje.

Aun cuando se asegura que las mantarrayas son animales tranquilos, tienen la costumbre de enterrarse en la arena y al sentirse amenazadas, como cuando alguien las pisa accidentalmente, clavan el aguijón. Y para que ello ocurra la víctima no necesita meterse al agua, se pueden enterrar en la orilla. Si no le ha tocado ver la "espina" como algunos pescadores llaman al aguijón de la mantarraya, se la describo: asemeja una pluma, cuyo tamaño varía de los cinco hasta los 15 centímetros, aproximadamente, es dura como espina de pescado y está aserrada por ambas orillas; de tal forma que al salir de la herida, luego de soltar el veneno, causa un doble daño al desgarrar el músculo y la piel. En playas donde ya se han presentado casos de picaduras de mantarraya se recomienda usar zapatos de playa que le protejan, arrastrar los pies al caminar o bien utilizar una vara a manera de bastón para ir moviendo la arena y/o el agua para ahuyentarlas y evitar pisarlas. Por cierto, también se recomienda a las autoridades colocar señalamientos alertando de la presencia de los animales, las medidas preventivas (como las descritas anteriormente) y donde se localiza el puesto de auxilio médico más cercano. Muchas gracias por leer estas líneas y con ello hacer que esto valga la pena.

Comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones, por favor en [email protected] (ya ve que sí tomamos en cuenta sus mensajes) En Twitter en @MarisaPineda Anímese a leer un libro y mientras, que tenga una semana de arena, sol y mar azul.