Opinión

De 73% de comorbilidad

LECTURAS

Por  Rigoberto Ocampo Alcántar

De 73% de comorbilidad(Foto: EL DEBATE)

De 73% de comorbilidad | Foto: EL DEBATE

Septiembre 26 de 2020: el coronavirus lleva 3,137 muertes en Sinaloa. A esto hay que sumar las de diabetes y enfermedades del corazón que hay anualmente. Lo que está produciendo el COVID 19, en un alto porcentaje de las muertes asociadas a este virus, es una muerte adelantada de personas con comorbilidad.

La tragedia enluta a miles de familias sinaloenses. Clasificando las estadísticas de la Secretaría de Salud de Sinaloa, se encuentra esta descripción: Entre el viernes y sábado pasado oficialmente se reportaron 26 defunciones por COVID 19. De esos 26, 19 casos presentaban hipertensión o diabetes.

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Es decir, el 73% de las muertes por las afectaciones que produce el coronavirus tenían esa comorbilidad. Los números son fríos. La explicación de estas estadísticas es que no hay vacuna contra el coronavirus y miles de personas, expuestas a su contagio, han muerto.

Otros miles han tenido que solventar gastos que merman sus economías en una situación por demás precaria. Muchos otros duran semanas en volver a la una rutina como la que tenían antes. El efecto del virus deja huellas en la salud y en la economía.

 
De 73% de comorbilidad

Pero, que si vale las defunciones son una tragedia social. Las muertes son personas: madres, padres, abuelos, hijos, personas queridas. Eso sin contar con que son personas que proveían sustento económico o afectivo.

Hay sinaloenses que están de duelo por esas personas que ya no están. Va, amables lectores, desde este espacio de Lecturas, EL DEBATE, la insistencia para guardar y observar las medidas sanitarias que dicta la Secretaría de Salud. Es un trabajo de corresponsabilidad de todos los ciudadanos.

De un perro suelto, paz, barbarie y ciudadanía

En un condominio sinaloense, por reglamento de colonos, está prohibido que los perros anden sueltos. Una tarde andaba suelto un perro. Mientras visitaba desde la banqueta un niño de cuatro años y cinco meses a su padre, en cuarentena de COVID 19, el perro lo tiró al suelo. A los tres meses, ya el padre, asintomático y sin secuelas de la infección, y el niño andaban en bicicleta por los andadores del condominio.

Y, se aparece suelto el mismo perro de nuevo. Al acercarse las bicicletas los dueños del perro lo llaman a su patio. El padre se detiene, el niño se sigue. El padre reconoce al dueño del perro. Le dice: “¿Qué pasó? Hace tres meses tiró tu perro suelto a mi hijo. Acuérdate lo que pasaba en la colonia”.

Le pide disculpas. Aceptadas, le dice. Y le dice de despedida: “Es la última vez que lo tira, te lo prometo”. Y se va en su bicicleta a alcanzar al niño. El dueño del perro viola un reglamento. Así no se construye ciudadanía. Se viola el derecho del otro.

En ese condominio, el que lo construyó encargaba a los vigilantes a subir a los perros sueltos a una camioneta con una jaula. Se los llevaba quién sabe a dónde, porque ya no volvían a molestar sueltos en la calle.

Así los dueños de perros empezaron a respetar el reglamento. Ahora, que ya no está, los condóminos vuelven a ver perros sueltos en las calles y andadores. No respetar las normas es no hacerlo. No se viola la norma un poco. Se viola o no.

La educación es fundamental para que los infantes internalicen el respeto a la norma. El respeto al otro. Nadie quiere que le violen sus derechos. Ya lo sentenció el Presidente Benito Juárez: “Entre los hombres, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno, es la paz”.

Y en Sinaloa vivimos mujeres y hombres, ciudadanos todos. Con derechos y obligaciones. Aunque medio siglo después de la sentencia de Juárez, José Vasconcelos publicó su sentencia contra los del norte del México: “Donde termina el guiso y empieza a comerse la carne asada, comienza la barbarie”.

Que se ha interpretado, al ser el arte culinario propio del desarrollo cultural del ser humano, como “donde empieza la carne asada y termina la cultura”. Pues, aun siendo Sinaloa de los estados a los que se refería Vasconcelos, la democracia ha construido ciudadanía con cultura política participativa y todos debemos observar y respetar el derecho de los otros. O bien, empieza la barbarie.

Párrafos: De cuidar y cuidarse

El coronavirus seguirá pudiendo ser mortal, sobre todo con comorbilidad, mientras no haya vacuna. Es deber de todos cuidar a su familia, a sus seres queridos, a sus colegas de trabajo, a sus amistades y conocidos.

Todos los mexicanos y sinaloenses tenemos esa obligación. Es la única forma en la que lograremos mantener alejadas las enfermedades que pude desencadenar el coronavirus en el cuerpo humano. No ha acabado. Ahí sigue. Y pronto empezará la temporada de peligro de la influenza. Hay que estar alertas contra el coronavirus. Y atentos a que llegue la vacuna contra la influenza.

lecturas_eldebate@yahoo.com

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