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Opinión

De Ciudades Perdidas y Obsesiones Encontradas

Por Agustí­n Galván

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Con Z, la Ciudad Perdida (2016, Estados Unidos), el notable director, productor y guionista James Gray (1969, Nueva York) hace esa película “madura” que desde hace unos años se avizoraba en su horizonte: con la balanza inclinada a lo narrativo en lugar que a lo dramático de sus anteriores largometrajes, y con unos valores cinematográficos que francamente desafían la lógica de su presupuesto; podríamos decir que estamos ante la película que, en ese siempre deseable mundo perfecto, pondría por fin a Gray en la lista “A” de la industria cinematográfica norteamericana actual, arrancándolo por fin de ese circuito de “prestigio” en el que siempre se le ve laborar. Un circuito nada despreciable, cierto. Pero viendo los lamentables resultados de esa lista “A” de la industria desde el 2015, la pregunta obliga ¿Qué podría hacer Gray con el respaldo total de un estudio?

Pero, recordemos algo muy importante antes de continuar: este no es un mundo perfecto y, siendo sinceros, este tampoco es ese mundo en el que incluso personalidades como John Huston, autor que en su tiempo tuvo el respaldado total de algún estudio y que nos legó la clásica El Tesoro de la Sierra Madres (1948), tendría ese lujo que sí tiene Gray en estos momentos, aún en ese circuito de “prestigio” en el que labora: hacer lo que se le venga en gana.

Para los interesados, va la nota: Z, la Ciudad Perdida es una de esas maravillas que llegará a nuestras pantallas comerciales que hace valer el precio del boleto. Basada en la historia real del explorador inglés Percy Fawcett, que a principios del siglo 20 le fue encomendada la cartografía de la frontera entre Bolivia y Brasil por parte de la Royal Geographical Society; y que mientras exploraba y hacia dicha frontera encontró vestigios de una civilización desconocida cuyo avance resultaba imposible de creer, por lo que se obsesionó con encontrar el lugar en donde vivió dicha civilización: una ciudad perdida en la selva Amazonas, a la que encausó todos sus recursos y hasta su cordura, y que llamó Z. Y como es Gray el director, se agradece que estemos ante una película de aventuras cuyo centro medular no es el escape de trampas milenarias en huecos plagados de alimañas o correrías selváticas perseguidos por aborígenes de lanzas envenenadas (la película sí tiene uno que otro momento así, ojo), sino ese descubrimiento interno de un personaje que, en su inicio, pensaba que todo lo tenía a su favor pero que ante lo “desconocido” entiende que lo que más se ignora es hasta dónde podemos llegar por una obsesión.

Y en qué nos podemos convertir de dejarnos llevar por ella.

Con Charlie Hunnam como Fawcett, Sienna Miller con su esposa, Nina Fawcett y Tom Holland como el hijo de ambos, Jack, que acompaña a su padre en una parte de sus “aventuras”; Z, la Ciudad Perdida es una elíptica aventura sobre el paso del tiempo, el peso de las obsesiones y la el deseo por dejar un legado.

Y todo fotografiado en 35mm por Darius Khondji. Aplauso de pie, por favor.
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