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De acción y movimiento

LECTURAS

La posibilidad de enfrentar a los otros es algo que merodea en el inconsciente del ser humano desde que hace la primera aspiración hasta el último suspiro. Cada persona define entre ese espacio su quehacer. Cada movimiento lo lleva a definir sus actos. Si gatea, si camina, si corre, si se sienta, si maneja, si estudia, si come, si se baña, si duerme. En ese conjunto de actividades se concatena el movimiento. En esos movimientos, de ojos, por ejemplo cuando se lee. De piernas cuando se traslada en el espacio. Hasta aquí la descripción de una vida. Del primer segundo fuera del vientre a la última aspiración de oxígeno.

En medio de estos movimiento que conllevan las acciones se dan dos situaciones: la de pensar y la de esperar. En la primera se construye la trascendencia, desde una en este mundo, hasta una en el más allá. El pensamiento no conlleva acción, movimiento, son ideas. Por lo cual la trascendencia está a la base de todas aquellas ideas que se vuelven acción. Por otro lado, el pensamiento puede ser inmanente, en sí mismo: El SER, la meditación para unirse con la naturaleza. Spinoza presentaba la unión en el pensamiento con la Naturaleza, con el todo que nos rodea, como el SER. Es la ataraxia de Epicuro: la calma, la tranquilidad, la serenidad: Ahí, no hay más que el SER. En ese estado no hay movimiento, sólo la existencia.

Entonces, pensar puede llevar: Por un lado, a la acción para la trascendencia religiosa, militante, política, económica, en resumen, siguiendo a Freud, para el placer. Por el otro, pensando se puede llegarse al SER, a la ataraxia, a la unión con la Naturaleza, a una inmanencia total.

DE INTERCAMBIO

En medio del primer camino, sólo hay una pregunta que no se puede plantear: ¿Por qué sigo? Esa interrogante no cabe. No hay lugar para interrogarnos por el fin. "El sol ni la muerte se pueden mirar fijamente" (Rochelafocould). La sola pregunta, dice un filósofo amigo, es un error, "algo está mal". En el segundo camino, el del ser, el existencial, en ese pregunta no surge porque eso no ES.

En cuanto a la situación de esperar, ahí no hay movimiento, ni pensamiento, sólo es atender el momento de actuar, de iniciar el movimiento. No es un estado larvario, pues no se prepara algo. Es un momento sin acción, sin desplazamiento a un objetivo. Es como navegar sin rumbo: Rodeando los obstáculos, tarde o temprano, se regresará al punto original. Esperar implica que ya hubo una acción, ahora sigue lo que debe de llegar en consecuencia.

Cuando Kamala le dice a Shidarta (Herman Hesse) que necesita dinero si quiere su amor a cambio, él le pregunta cómo conseguirlo; y ella, a su vez, le pregunta qué sabía hacer. Shidarta le responde: Se pensar, esperar y ayunar. Para Shidarta tener vestidos y dinero eran metas pequeñas, cercanas.

La mayoría de la gente pasa el tiempo, entre la primera inspiración y la última exhalación, en la búsqueda del dinero, inmersos en el movimiento y en la acción, para llegar a ese fin. No pueden detenerse a pensar. La gran mayoría lucha por conseguir vestido, dinero y comida. En eso se va la vida. En esa despiadada lucha por el dinero, cuyo anhelo es la obtención del amor de la Kamala de cada uno.

PÁRRAFOS: DE MÁS ALLÁ DEL CREPÚSCULO

Pocos, muy pocos, son los que llegan a saborear las mieles del amor de su Kamala. Además, siempre hay una nueva Kamala, un nuevo néctar que conocer, una fragancia desconocida que dicen los oráculos está más allá de la puesta del sol. En esa lucha muchos son vencidos, todos los que siguen en ella, concluyen la batalla con su último suspiro, sin llegar más allá de donde el sol se ocultó.

Sólo el que sabe ayunar no es vencido por hambre. El que puede ayunar de poder no es arrinconado por otro poder. Quien sabe ayunar puede ser sitiado, aniquilado, extinguido, aniquilado, pero nunca vencido. El ayuno lleva a no esperar el dinero. El ayuno lleva a situarse frente a la siguiente acción, el movimiento concluyente. El ayuno deja de lado el placer. Es la entrada al ser, a estar ante la nada. Se ES ante la nada (Heidegger, ¿Qué es metafísica?).

Entonces, sólo se ES en el ayuno, cuando se espera. Y aquel que sabe ayunar y esperar, ES. Por lo tanto cuando inicia el movimiento se tiene lo que pensó, esperó y ayunó. Sólo el que puede SER llega al fin. Es el único que puede llegar más allá de donde se ocultó el sol, precisamente, porque nunca se le vio de frente.

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