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De amor filial

LECTURAS

Cuando un infante nace, siguiendo a Freud, inicia su lucha entre Eros y Tánatos, su búsqueda por alejarse del dolor y acercarse al placer (Malestar en la cultura). El primer grito es sólo acallado por el placer palatino del seno materno, o su sustituto artificial. A partir de ahí toda la vida será esa lucha por el placer y distanciamiento del dolor. La semana pasada comentamos lo siguiente: "El amor filial es un sentimiento unilateral. Los padres son quienes lo deciden. Un niño va a sentir amor por aquel que lo cuida y protege durante su infancia. Es un sentimiento que viene del instinto de supervivencia: Amo al que me ayuda a sobrevivir. Los padres al amar al infante, le internalizan que ese amor es sobrevivencia. Si eso no ocurre, entonces ellos serán, a su vez sujetos que no amaran a sus hijos, ni pueden amar a otros." A partir de esto, el infante al nacer sólo tiene a los padres como referencia para alejar el dolor: el seno materno lo acerca al placer y el amor le reproduce bienestar.

En la medida en que un infante es amado puede encontrar el placer en ese sentimiento. Si bien, con el devenir del tiempo, de la edad por lo tanto, el mismo descubrirá que de amor no se come. La referencia a encontrar el amor en sus padres, le permitirá saber que ahí afuera él puede encontrar esa satisfacción a partir de su relación con otros. Si el amor de los padres le falta, entonces buscará ese placer a través de sustitutos. Esa ausencia de amor filial lo enfrenta, inevitablemente, al dolor, a la angustia, a la muerte. Los equivalentes pueden ser muchos. Por ejemplo, un chupón cubre esa función por un cierto tiempo. La reproducción del placer palatino puede continuar, a través de mamar el dedo, incluso ya avanzada la infancia. Pero el sustituto por excelencia en la sociedad contemporánea, pensando en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial a la fecha, es el azúcar.

DE "CHISPA DE LA VIDA"

La felicidad, el placer, el amor, encuentran un sustituto que se ha generalizado en la ingesta de azúcar en diversas formas. Una bebida gaseosa utiliza una frase clave en la historia de la mercadotecnia: "la chispa de la vida". Ante la ausencia de amor de los padres, siempre estará el destello de una ingesta brutal de carbohidratos vía un trago de bebidas gaseosas azucaradas y otros alimentos cargados de azúcar y carbohidratos. La correlación expone el encuentro de luz, felicidad, amor, por vía de tomar un trago de la bebida. De ahí, a lo que sigue, son solo pasos que se van dando con el tiempo: El alcohol, las drogas legales e ilegales, hasta llegar a delinquir para lograr tener al alcance las fuentes de satisfacción cuándo ya no es suficiente esa "chispa".

Por supuesto que la gran mayoría de la población se queda en el consumo de la azúcar, el consumo de drogas ilegales sigue siendo marginal frente al total de la población. Pero las consecuencias del consumo desmedido de azúcar se vuelven cada vez un problema social mayor, en la esfera de la salud y la economía. Se puede plantear la hipótesis que esta problemática tiene su base en la falta de una relación amorosa de los padres hacia los infantes.

Muchos padres, sin duda, albergan sentimientos afectivos hacia sus hijos, pero no crean un lazo amoroso con ellos, por ignorancia o por cuestiones económicas: Búsqueda de trabajo, adoración religiosa (por su propio miedo a la muerte), o bien, simplemente la propia búsqueda del placer debido a la inmadurez para atender a otro (maternidad adolescente y juvenil). El resultado, en muchos casos, es el sobrepeso, la obesidad y, luego, la diabetes y los males isquémicos del corazón.

PÁRRAFOS: MÉXICO PRIMER LUGAR

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT 2012) hay 48 millones de mexicanos con sobrepeso y obesidad. Ese es el tamaño del primer lugar en obesidad que gana México según organismos internacionales como la FAO. Esas decenas de millones de mexicanos andan buscando la "chispa de la vida". Ese es el tamaño del reto que tiene el Estado mexicano. Pues esos 48 millones de personas tienen altas probabilidades de volverse enfermos de diabetes o del corazón. No habrá presupuesto que alcance. Pero además, esto afecta también otros problemas sociales, como la seguridad pública. Es común ver delincuentes gordos, no sólo policías obesos. La hipótesis de que hay correlación entre esa búsqueda de la felicidad en el consumo de carbohidratos y la ausencia de amor propio puede derivar en una afluencia hacia actividades delictivas: ¿Cómo respetar lo ajeno si no se respeta el propio cuerpo, eso que nos mantiene vivos y en donde experimentamos placer?

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