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De buenos y malos

GUASAVE

Uno de los problemas torales a los que se enfrenta la Policía Municipal en su deber de procurar mejores rendimientos en la tarea de prevenir el delito, es sin duda el alto déficit de personal operativo.

La escasa presencia policial en las calles, amén de otros factores como la insuficiencia de equipo, de suya muy evidente, son asuntos que desde siempre no se han resuelto e impedido que las estrategias de prevención funcionen eficientemente.

Los pocos mas de 400 elementos y 32 patrullas, no alcanzan a ofrecer una cobertura en la medida de las exigencias de la sociedad guasavense en materia de seguridad.

De hecho, la cantidad de gendarmes proporcionalmente se ha reducido en comparación a hace 15 años cuando era el mismo número, lo que resulta una incongruencia si partimos de la lógica de que en ese lapso Guasave ha tenido un constante crecimiento poblacional, lo que a su vez por cuestiones naturales genera el aumento del fenómeno de la violencia.

Y mientras la capacidad cuantitativa ha venido decreciendo y en consecuencia su efectividad para realizar su importante tarea de contener los indices delincuenciales, en contraparte el bando de los malos, cada vez es más nutrido.

Por supuesto lo anterior coloca a "los buenos" en absoluta desventaja ante los facinerosos, en principio porque quienes se arriesgan a andar fuera de la ley saben que la impunidad convierte al crimen en una actividad bastante redituable.

Entonces, aparentemente la solución a las fallas en la prevención del delito podría decirse es cuestión de que se eleve el número de agentes conforme lo sugieren los promedios aritméticos de la vigilancia policiaca por habitantes a proteger.

A la insuficiencia de equipo de movilización y armamento, instrumentos imprescindibles para, -aceptando que no es posible erradicar totalmente la violencia-, al menos mantenerla dentro de limites tolerables, la nueva administración dio respuesta, entregando unas cuantas patrullas.

Lo que se preguntan los funcionarios de Seguridad Pública es cómo hacerle para resolver lo débil de su estructura operativa, pues ocurre que en Guasave no existe en el mercado laboral la suficiente oferta para ese trabajo público.

No se habla de cualquier aspirante a ser policía, sino de quienes deben reunir y satisfacer los requisitos mas elementales para ingresar a una corporación de ese tipo y cuyo perfil debe ser en primer término gente joven, sana, mental y físicamente, además de una preparación académica, aunque no necesariamente profesional, pero mínimamente la básica.

Todavía hasta hace poco para ser policía no requería de muchos trámites. Hoy no únicamente se han hecho mas estrictos, sino tienen que pasar por un organismo evaluador nacional, amán del costo que significa cumplir con todos los formulismos, que para la economía de los aspirantes son inaccesibles, pues si buscan trabajo es precisamente porque no tienen dinero.

En gran parte eso es lo que ha inhibido a muchos de los que quisieran ser agentes policiacos, obstaculizando el proyecto de la administración de contratar un mayor número de agentes para medianamente cubrir el desequilibrio del recurso humano que se tiene en ese rubro.

A pesar que de acuerdo con los parámetros para cubrir con eficiencia la vigilancia se necesita un policía por cada cien habitantes, en Guasave la media está muy por debajo, por lo cual se explica el origen y gravedad del problema para enfrentar con buenos resultados el combate a la delincuencia.