Opinión

De desafuero en Sinaloa

LECTURAS

Por  Rigoberto Ocampo

La Constitución de Sinaloa establece el fuero de algunos funcionarios públicos electos, del Gobierno del Estado y de los órganos autónomos constitucionales. Para que uno de ellos pueda declarar ante un juez, del Poder Judicial federal o estatal, es necesario observar un proceso de desafuero. Como lo establece el artículo 135 de la constitución del estado en su párrafo segundo: 
“Art. 135…”Se requiere declaratoria previa del Congreso del Estado, erigido en Jurado de Acusación por mayoría absoluta de los diputados presentes, de que ha lugar a proceder penalmente en contra del inculpado, tratándose de delitos atribuidos a diputados de la Legislatura local, magistrados del Supremo Tribunal de Justicia, jueces de primera instancia, secretarios de Despacho del Poder Ejecutivo, presidentes municipales y titulares de órganos constitucionales autónomos, quienes serán juzgados por la autoridad competente.” 

Esto deja bien explícito que sólo la mayoría de diputados locales (o en su caso federales) podrá hacer que el gobernador, presidente municipal, secretarios del Gobierno, magistrado o miembros de un órgano autónomo puedan ir a declarar ante un juez del Poder Judicial. Nadie más puede hacer que eso ocurra. Cualquier cosa diferente es pura especulación y trascendidos. O bien, manejo de información, accesible muchas veces sólo a algunos periodistas. Cabe señalar, desde el 6 de junio de 2002 en que el Congreso de Sinaloa desaforó al exalcalde de Mazatlán no se ha realizado un procedimiento similar. La diputada local de Sinaloa, Lucero Sánchez en abril de 2016, desaforada por la Cámara de Diputados federal. Para decidir si un funcionario electo, designado o de gobierno va ante un juez a responder por un proceso penal, sólo está en manos de la mayoría de Morena en el Congreso de Sinaloa. 

DE POLÍTICA LOCAL
En los grupos políticos que se desenvuelven en Sinaloa hay una situación de calma tensa. Observan y miden fuerzas. Cada uno de ellos planea y revisa sus recursos para afrontar las elecciones de 2021. Faltan aún muchos meses. Lo saben. También, que el día del proceso electoral es inevitable. Todavía no hay reelección de gobernadores en México. Así que julio de 2021 habrá elección de un nuevo gobernador. La posibilidad de reelección de presidentes municipales y sólo 18 diputados locales de mayoría relativa y 12 de representación proporcional.

Esa nueva distritación va a remover y convulsionar la escena local. Muchos actores quedaran fuera de la oportunidad de aparecer en las boletas. Ya la disminución de un distrito federal ocurrió en el pasado proceso. Ahora será en seis locales. La reelección en alcaldías será un reto para el partido gobernante, Morena. La posibilidad de que el presidente Andres Manuel López Obrador aparezca en las boletas de una consulta organizada por el INE, podrá empujar a los candidatos de Morena, sin lugar a dudas. Pero falta aún la nominación a la candidatura de reelección de Morena.

Y eso, lo definirán las dirigencias de Morena en la Ciudad de México, también, sin lugar a dudas. En próximas entregas se profundiza en este y otros partidos.

DE “LAS ROSAS DE PARÍS” IV Y ÚLTIMO
Pasó la semana entre visitas a la biblioteca y la ansiada espera del viernes.

Por fin llegó el día señalado. Al salir del seminario se fueron a cenar. Y, a las nueve de la noche, arribaron a la reunión en la Casa de México de la Cité.

Estuvieron discutiendo con los otros mexicanos sobre el problema de la crisis de la deuda externa y las diferentes políticas gubernamentales para encontrar salida a esa parte de la crisis económica de México.

Como a la una de la mañana se terminó la reunión. Ya no había Metro. Al salir Ricardo se decidió: propuso irse a dormir a su cuarto y ella aceptó.

La emoción lo hacía temblar, prefería echarle la culpa al frío. Su pensamiento se topó con la mirada de envidia que le dirigieron sus amigos; no era para menos con esa beldad al lado.

Además, todos sabían: ya no había Metro a la hora en que se fueron de la Casa de México.

Se fueron al cuarto de Ricardo. Él se sentó en la cama mientras ella revisaba los libros. Tomó uno de poesía y se sentó junto a él. Fueron leyendo poemas. Poco a poco, se fueron acercando, comenzaron a besarse, acariciarse, acabando por introducirse entre las sábanas. Para Ricardo fue una noche luminosa. Al despertar, su primer movimiento e idea fue percatarse de la realidad de la presencia de Nadine. Estiró la mano para sentir su cuerpo. Era real. Con es solo contacto de nuevo emprendieron los juegos eróticos hasta verlos coronados con el placer. Después, la abrazó y comenzó a hablarle al oído, explicándole: le gustaba mucho; el flechazo stendhaliano, al inicio del año escolar; quería que anduviera con él, ser novios pues, como se andaba allá, en su tierra.
Nadine lo miró extrañada. Le contestó que ella tenía novio, pero podrían salir juntos; ella vendría a dormir a su cuarto cuando él quisiera y la invitara. Pero debería avisarle con tiempo, para no hacer compromiso con otras gentes. Ricardo recibió un baño de agua fría. Se sintió un estúpido por haberse abierto, por declarar sus sentimientos.

Al poco rato, ella se paró a tomar una ducha. A su regreso se despidió, tenía una cita con unos amigos para ir a la biblioteca. Nadine se agachó sobre la cama, le dio un beso apasionado, como quien despide a un novio o un esposo, pero no, tan sólo le estaba diciendo adiós a su nuevo amante, tan fugaz como ella quisiera. Mínimo, Nadine quedó de hablarle.

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