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De día del presidente

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Por: Rigoberto Ocampo

El 1° de septiembre era el día del presidente. El gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, lo sabe desde 1980, cuando inició su carrera política participando en la campaña de gobernador del candidato Antonio Toledo Corro del PRI.

Desde principios del México posrevolucionario se hacía este acto protocolario. Todos los que conocen de la acción política del régimen autoritario mexicano, saben que la entrega del informe de gobierno era el día del Presidente.

Siguiendo el ejemplo, los gobernadores en los estados hacían lo mismo. Todos los alcaldes, regidores, empresarios y grupos de interés se presentaban al Congreso a escuchar y pasar al besamanos del gobernador. Esto cambió con la elección de 2006.

Muy contestada por el actual presidente electo, Andres Manuel López Obrador. Esta protesta hizo imposible que el presidente Fox pudiera entrar al recinto de la cámara de diputados en San Lázaro y entregó su último informe en el vestíbulo del salón de sesiones de la cámara de diputados.

En 2007, el presidente Felipe Calderón sólo llegó a la mitad del lunetario del salón de sesiones y ahí entregó su primer informe y se retiró de San Lázaro. Desde 2008 es el secretario de gobernación el que entrega el informe al Congreso en la cámara de diputados. No se ha vuelto a intentar que el presidente vaya a entregarlo y dar un discurso.

A pesar de que ya el autoritarismo había quedado atrás, la cultura de súbdito en la acción política mexicana hizo que los gobernadores siguieran el ejemplo del Presidente y el día del gobernador dejo de darse. Independientemente de cuál fuera el partido político de los gobernadores. En Sinaloa se siguió el ejemplo y fue el secretario de gobernación el que hizo esa entrega desde 2008.

De 2018 y día del gobernador en Sinaloa

En 2019, el presidente López Obrador tendrá una mayoría calificada en la Cámara de Diputados y casi en el Senado. A ver como decide presentar su primer informe de gobierno. El gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, mandó a su secretario de gobierno a presentar el primer informe al congreso local. Este año regresó a los usos del México autoritario y reinstauró el día del gobernador en el segundo.

En primer lugar, habría que analizar si esa decisión fue consensuada con el presidente electo o su equipo político, pues sería un antecedente para que López Obrador hiciera lo mismo.

Además, el precedente sería un gobernador del PRI.

En segundo lugar, sino hubo consenso político, entonces, la decisión buscó interpretar y adelantar el estilo personal de gobernar. Habría que recordar la máxima freudiana: toda interpretación, fuera de sesión, es una agresión.

Tercero, la acción política tuvo incluso una intervención del gobernador frente a los órganos de dirección del Congreso. No fue en el salón de sesiones, como marcaban los cánones del autoritarismo mexicano, pero sí fue un primer intento por acercarse al día del presidente y del gobernador.

Cuarto, el acto político fue acompañado, un día después, de un evento en la feria ganadera de Culiacán donde el gobernador concentró a la elite empresarial, política y a los grupos del PRI del estado. Finalmente, por un lado, sentó el precedente, en 2019 podría reinstalarse el día del presidente y sino, en Sinaloa el gobernador podrá reunir a su alrededor a la oligarquía del Estado, política y económica, afín a él.

Y, por el otro, habrá que esperar reacciones del Congreso a esta iniciativa política del gobernador. Si el presupuesto 2019 es bien recibido, habrá sido un gran paso de intermediación.

Si los diputados de Morena reciben una llamada de atención, entonces la jugada política habrá salido mal. Nadie, ni el Senador Ricardo Monreal, ni el más apasionado seguidor de López Obrador, cree, cómo en la iglesia, que no haya un línea política que guie a los legisladores de Morena, locales sinaloenses y a los federales, diputados y senadores.

Párrafos: De presiones del presupuesto 2019

En los próximos días se verá cómo está conformado el presupuesto federal en 2019. De ahí podrá observarse la situación que pudieran guardar las participaciones a los estados, al IMSS e ISSSTE.

Sobre todo este último, si el presidente López Obrador cumple eliminar el seguro de gastos médicos y disminuir las remuneraciones de los funcionarios federales, entonces el gasto del ISSSTE se va a disparar exponencialmente.

Otro rubro de alto riesgo, es el gasto educativo. Las demandas de las universidad públicas, más las que pretende el nuevo gobierno establecer, las de los sindicatos de maestros y los de los organismos descentralizados de SEP, pueden paralizar el sector educativo.

También, estará la presión que van a tener las acciones que se deban tomar para cancelar la obra del aeropuerto de Texcoco, las requeridas para iniciar las adecuaciones de los que serán la alternativa, el tren Maya si deciden empezarlo, los millones de apoyos monetarios a población vulnerable que ha prometido el presidente electo.

Luego, estará lo que se decida hacer con el presupuesto y la reacción que tengan los organismos constitucionalmente autónomos y los otros dos poderes de la federación. Lo que vaya a pasar en los estados, realmente, será lo que venga al último, pues el control del congreso federal y de los congresos locales hará más sencillo atemperar a los gobernadores.

Algunos, como el de Sinaloa, quizá ya interpretan el estilo personal de gobernar que está por empezar.