Opinión

De dónde viene la frase: El perro de las dos tortas

Por  Beatriz Acevedo Tachna

Hoy me enteré de un dato que me gustaría compartir con ustedes, es el origen de una frase que utilizamos mucho en el día a día para el que quiere pichar, cachar y batear a la vez y se queda sin poder hacer nada por gandalla o avorazado. “Te quedaste como el perro de las dos tortas”, aquel que quiere abarcar más de lo que puede.  Resulta que esta frase tiene sus orígenes en una fábula de Esopo que decía más o menos así:

“Vadeaba un perro un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo. Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre. Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno:

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Este porque no existía ya que sólo era un reflejo; y al verdadero se lo llevó la corriente. Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo”. Lo intrigante de esta minihistoria es que pasó de ser una enseñanza para no desear lo ajeno a una invitación para no abarcar más de lo que podemos.

Y pienso que la última adaptación la hizo el Chavo del Ocho, ya que de ser un pedazo de carne pasó a ser una deliciosa torta, tal vez de jamón con queso, o especial... Se me antojó.

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