Opinión

De información y naturaleza

LECTURAS
Avatar del

Por: Rigoberto Ocampo Alcántar

Desde finales de los setenta del siglo anterior, visitaba las bibliotecas. Iba a leer, consultar, buscar información que sirviera para lo que debía escribir en las escuelas y luego en las Universidades. Con el paso del tiempo, en 1992, en Stanford University conocí lo que era el correo electrónico. Tuve la primera comunicación desde esa Universidad con un amigo que hacia su Doctorado en Física en UC Irvine. De ahí todo se vino en cascada. En apenas unos años llego la popularización del internet. En 1997 ya había portales de casi todos los medios de comunicación. Ese año estuve en Seattle, en University of Wahsington, y ya se podían seguir las noticias mexicanas, sinaloenses y mazatlecas diario por internet. Ese año, fue el último que visité cotidianamente las bibliotecas universitarias para conseguir la información sobre los temas que estaba investigando. Poco a poco la información estadística y las investigaciones eran accesibles por bases de datos de internet. Cada vez, se fue haciendo más fácil comprar una revista en línea. Artículos o libros particulares fue haciéndose posible, con más y más facilidad cada vez, acceder a ellos por sitios de internet.

La tecnología de la información evolucionó de manera sorprendente. Al grado tal que es ahora fácil observar la evolución de lo que va a pasar con las condiciones climatológicas en los próximos días, con poco margen de error. Por ejemplo, en el caso del huracán Odile que azotó Los Cabos. El programa de Protección Civil fue todo un exito, a pesar de la violencia y fuerza con que tocó tierra este huracán, no hubo pérdidas humanas en ese municipio. La cuantía de los daños se estima en miles de millones de pesos. Los estragos de este huracán en la actividad turística tendrán una duración más allá de este año. Pero la información logró que no hubiera pérdidas humanas.

Ahora bien, lo que no es posible es detener la fuerza implacable de la naturaleza. Acá en Sinaloa, da testimonio de esa fuerza el malecón de Mazatlán. Lo único que queda es medir las consecuencias. La naturaleza, en lo infinito, siempre será más que cualquier decisión temporal de las sociedades. El hombre ha podido llegar a la luna, pero no ha logrado, aún, detener y domesticar a la naturaleza.

Sin duda es un problema de recursos. Si estos fueran no finitos, se podría hacer hoteles y casas, para todos, contra huracanes. El costo de esto supera cualquier viabilidad económica para la actividad turística. Por ejemplo, hay hoteles que después de análisis financieros deciden no contratar pólizas de seguros, pues los costos estimados de reconstrucción son menores que los precios de adquisición y los deducibles. Claro, en ese caso la infraestructura suele ser más costosa en la inversión inicial.

DE POBLACIÓN

Eso es en cuanto a los negocios y las empresas. En lo social el tema varía. En el caso de asentamientos irregulares las viviendas van evolucionando de materiales perenes hasta ladrillo y concreto con el paso de los años. En ese tiempo cualquier contingencia ambiental, incluso menor que el de un huracán puede dejar sin vivienda de un día para el otro a un amplio número de personas. En el caso de los proyectos habitacionales del Infonavit, estos cuentan con seguros que lleva el mismo crédito. En el caso de Sinaloa con el huracán Manuel la delegación Sinaloa se abocó a hacer las reparaciones de las casas afectadas, y en estos momentos ya están revisando las de Los Cabos.

Otro aspecto es el restablecimiento de los suministros de agua y luz. Una emergencia puede ser atendida a la brevedad, pero la normalización de los servicios tiene dificultades técnicas que en muchos casos pueden requerir varios días o semanas. Las consecuencias se están viendo en Los Cabos con situaciones de pillaje y vandalismo. La regularización de los servicios escolares puede también durar un tiempo considerable, afectando no sólo a los educandos, sino la vida familiar y las labores de los padres. En fin, la recuperación de los empleos trae también una situación que deriva en una complicación socioeconómica que puede inclusive expandir su reacción a otras latitudes. El caso de la sobreoferta de mano de trabajo en el sector turístico y de tiempo compartido afectará no sólo a Los Cabos, sino Mazatlán y Puerto Vallarta.

PÁRRAFOS: DE PROTECCIÓN CIVIL EN SINALOA

La mayor lección del caso Odile es sin duda el tema de la agenda de Protección Civil. Esto debe ser retomado y analizado por el gobierno del Estado así como por los ayuntamientos. La geografía sinaloense nos hace muy sensibles a la afectación de huracanes. La revisión y operación de manera adecuada de los programas de Protección Civil deben de ocupar un lugar prioritario en las agendas de los gobiernos. Además, de la observancia de los atlas de riesgos que los institutos de planeación realizan.

lecturas2000@yahoo.com