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Opinión

De intermediación: presidente electo y gobernador

Por: Rigoberto Ocampo

El lunes pasado, fue el primer encuentro personal entre el presidente electo y el gobernador de Sinaloa. Las manifestaciones de Andrés Manuel López Obrador fueron positivas: de la relación personal que entabló con Quirino Ordaz Coppel, como del apoyo y atención que manifestó tendrá Sinaloa en su Presidencia. Más allá de compromisos establecidos, cosa que es imposible por el momento. La intermediación política que logró el gobernador puede darle un avance en la negociación del presupuesto que se decida asignar en la Cámara de Diputados al estado. 

La mayoría de Morena en esa Cámara dejará muy desprovista a la fracción parlamentaria del PRI. Apenas representa el 9.4% del total de diputados. Un porcentaje que poco podrá hacer para preservar algo del poder que tuvo en la legislatura pasada, inclusive, en las cuatro en las que el titular del Ejecutivo federal fue del PAN. Ante esta representación legislativa disminuida del partido del gobernador, era esencial que la intermediación con el próximo presidente de la República se iniciara con buenos augurios. En un principio eso se logró. Manifestado textualmente por el mismo López Obrador, su congratulación de encontrar un gobernador haciendo políticas públicas que detonan el empleo en zonas marginadas (carretera Badiraguato-Parral). La mención destaca frente a las hechas en la gira el mismo día en La Paz, donde comentó que la reunión con el gobernador de Baja California, Carlos Mendoza Davis, era parte de un respeto del pacto federal y habría un respeto a la autoridades estatales, recalcando: “nos guste o no”. El contraste fue evidente. 

En esta diferencia de trato político están sin duda las tablas del gobernador sinaloense, y no sólo para agradar al presidente electo, sino para haber hecho parte de su equipo de gobierno a uno de los políticos más cercanos a AMLO en Sinaloa: Rubén Rocha Moya. Basta observar las fotos de la gira, que el mismo portal de AMLO publica, para demostrar esta aseveración. Por otro lado, desde la administración de Jesús Aguilar, los dos políticos sinaloenses lograron entablar una relación de colaboración y amistad, más allá de la militancia partidista de ambos. En la transición el 2010, la entrega recepción entre Mario López Valdez y el gobernador en funciones, esta colaboración entre los dos políticos fue esencial. Ahora, en 2018, el senador Rocha Moya y el gobernador Ordaz Coppel, vuelven a concertar políticamente para la transición política que se está dando y culminará con la envestidura presidencial el 1° de diciembre.

DE PARTIDOS EN SINALOA 
En las próximas semanas se conocerán los nuevos dirigentes de al menos el PRI y Morena. El 1° de noviembre será la toma de protesta de los nuevos alcaldes y sus cabildos. Un mes después, será la investidura presidencial el 1° de diciembre, y, con ello el nombramiento del gabinete y los funcionarios de primer nivel. En ese ambiente de cambios, las dirigencias de los partidos políticos en Sinaloa serán una señal que harán los grupos políticos para el trabajo desde su respectivas trincheras: legislativas y de gobierno. En el PRI, quién llegue será encargado de apoyar desde la arena política al Gobierno del Estado. En Morena, quien llegue a la dirigencia será un articulador:

Por un lado, de las demandas de los alcaldes y la función legislativa. Y, por el otro, de dar cumplimiento al acuerdo manifestado por el presidente electo en su visita al gobernador de Sinaloa. Es decir, mantener una correa de intermediación entre el Legislativo local y federal y las funciones del gobierno local. Estos nuevos cambios serán, además, una introducción a la forma en que decidirán estos dos grupos políticos, PRI y Morena, preparar la segunda parte del gobierno de Ordaz Coppel en Sinaloa y las primeras alcaldías de Morena en los municipios que concentran la mayoría de la población de Sinaloa. En el PAN y el PAS, por el momento, no se darán cambios en la dirigencia. Habrá que observar cómo se van a desenvolver los conflictos internos en el primero. Y la propuesta de acción política que tendrá que presentar el líder del PAS, Melesio Cuen.

PÁRRAFOS: DE SISTEMA DE SALUD Y ECONOMÍA 
Uno de los principales retos para la próxima administración federal que encabezará AMLO será el abasto de medicamentos para las instalaciones del sector salud público de México. Es una gran cantidad de presupuesto el que consumen los medicamentos para los enfermos de diabetes (más las enfermedades periféricas a este padecimiento) y las enfermedades isquémicas del corazón.

Tomando en cuenta el número de enfermos y el porcentaje que representan de la población, el gasto es desproporcional. La posibilidad de hacer viable un esfuerzo de redistribución del ingreso con políticas sociales y atención del gobierno a sectores desprotegidos o en situación de extrema pobreza, pasará no sólo por un asunto de reducciones en gasto de personal y prestaciones. El más somero análisis presupuestal muestra la diferencia entre los recursos públicos destinados a la población enferma de diabetes y del corazón, frente a los recursos que se destinan a programas sociales para atender la marginación. La tarea para detener el incremento de obesidad y sobrepeso en los escolares mexicanos, en los jóvenes y adultos, debe ser una de las prioridades del nuevo gobierno. Es una forma de lograr recursos para fondear un esfuerzo de redistribución del ingreso. Y, al final, a lo que todo servidor público debe aspirar: la construcción de un México más justo.
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