Opinión

De la joven madre

LECTURAS

Por: Rigoberto Ocampo Alcántar

Me sentí con náuseas, se me quitaba el hambre y de repente me daba mucha. Luego comencé a sentirme mareada. Caí en cuenta que ya tenía varias semanas de retraso. Saqué cuentas y salieron más de 8 semanas. O tenía un tumor en la matriz o de plano había quedado embarazada. Me fui a la farmacia y compré una prueba de embarazo. Salió positiva. No sabía qué hacer. Mi papá se sentiría desilusionado, tantos planes que tenía para mí. Mis hermanos, seguro se enojarían muchísimo con mi novio, si es que no lo iban a medio matar. Por fin me animé a decirles a mis papás, luego a mis hermanos. Nada pasó. Sólo siete meses y nació el bebé producto de aquella noche sin condón.

Cambió todo. Cambió mi vida para siempre. No es cierto que puedas retomar el camino sobre el que andabas. Tienes que tomar uno nuevo y siempre, siempre, siempre, vas a soñar despierta sobre aquella vida que no fue.

Están pasando los años. Aquel bebé ya tiene varios años, pero aún es un infante, depende de mí para todo. No tengo respiro. En la mañana desde el alba: bañarme, preparar desayuno, luego a la escuela, de ahí a mi trabajo. Circo, maroma y teatro, para que me ayuden cuando sale de la escuela. En cuanto salgo de la oficina, me tengo que ir corriendo a la casa para revisar tarea, darle cena, regadera y cama. Luego, descanso 10 minutos y trato de tomar un baño, generalmente me quedo dormida hasta la mañana siguiente.

Evidentemente, vivo con mis padres. Afortunadamente uno de mis hermanos ya se fue de la casa, así que hay un poco más de espacio. Ya llevo juntado algo en el Infonavit, pero nada más de pensar que me tocará una casa bien lejos, ni me apura. Aunque a veces ya no aguanto a mis padres, me tranquilizo cuando pienso como le haría sin su ayuda.

El papá nomás fue al registro y se desentendió. Sí viene a veces, a ver cómo estamos. Pero ni siquiera me deja algo para el camión a la escuela. Una amiga me platicó que está saliendo con una muchacha de 19 años, los mismos que tenía yo cuando salí embarazada. A ver si no me da la sorpresa que de que la niña ya tiene un medio hermano.

Todo cambió. Veo en los "faces" de mis amigas las fiestas de cada fin de semana, sus salidas y sus galanes. A veces me animó a salir con ellas. Pero todo el domingo me la paso durmiendo, ya no salimos, la niña y yo, ni a la playa. Poco a poco voy distanciando las salidas, sólo las voy siguiendo en el "face".

DE LA QUE FUE JOVEN MADRE

Me pasa cuando el semáforo está en rojo. Es durante esos segundos, en los que el automóvil está detenido, cuando pienso en la vida que no fue. Esa que cambió de rumbo una tarde en la que una prueba casera de embarazo me indicaba que en aproximadamente 8 meses sería mamá. Tenía 20 años, estudiaba la carrera en una escuela mediocre, pero que me permitía trabajar y ahorrar dinero para llevar a cabo mi plan: dejar el puerto para continuar mis estudios en la capital del país.

Me veía sentada en un café, comentando libros con intelectuales, empapándome de conocimiento. Me veía, también, con un maletín, con camisa de vestir, trabajando, comunicándome en un lenguaje de adulto, con personas inteligentes de las cuales podría aprender. Lo demás que sucediera con esa vida que planeaba, no puedo ni imaginarlo. Solo sé que sería diferente a lo que vivo hoy.

Un embarazo no planeado no significa el fin del mundo, pero sin duda es un cambio de rumbo. No puedes interrumpir ese camino que habías trazado para ti y retomarlo unos años después. No, eso ya no fue. Tomarás otro camino y harás lo mejor que puedas con lo que tienes. A los hijos, uno siempre los va a querer. Los amas más allá de lo comprensible. Les perdonas todo. El amor hacia ellos es solo de ida, la vuelta es una moneda al aire. Uno debe tener esto claro y no esperar un agradecimiento especial por haber hecho a un lado los sueños de uno mismo.

PÁRRAFOS: DE UN AMIGO A LA JOVEN MADRE

La semana que entra, seguirá un diálogo en la joven madre y un amigo. ¿Qué hacen, qué buscan en el aquí y ahora? ¿Cómo van resolviendo su cotidianidad? Son crónicas de unas jóvenes que se han vuelto madres y como dice una de ellas: "todo cambió" y "siempre vas a soñar despierta lo que no fue". Ellas son una parte muy importante de la sociedad. El futuro del país descansa, en mucho, en ellas. La familia tradicional hace mucho que dejo de ser la única, esas familias monoparentales están ahí.

lecturas2000@yahoo.com