Opinión

De más cuartos de hotel en Mazatlán

Por  Rigoberto Ocampo Alcántar

La cadena de hoteles española RIU tiene desde 2009 un hotel de 716 habitaciones en el puerto. Ayer EL DEBATE publicó la reunión del gobernador Quirino Ordaz Coppel, en Madrid, con una de las propietarias de esa cadena hotelera de España, Carmen Riu. Ahí se anunció la construcción de 300 habitaciones más en el hotel RIU Mazatlán, con una inversión de 40 millones de dólares. En estos tiempos en que Sinaloa está en la prensa internacional por el juicio que se le sigue en New York a Joaquín el Chapo Guzmán, esta noticia pone al estado y a su principal destino turístico en un escenario de confianza y certidumbre del capital internacional del sector turístico. Resalta que la hotelera calificó a Mazatlán como una oferta atractiva en materia turística. Llegó incluso a ser irónica: “La empresaria Carmen Riu —cuyo Grupo opera 50 mil cuartos en el mundo— dijo que ven bien a Mazatlán “si no no aumentaríamos el número de camas. Lo vemos bien y aparte (aunque) los dos primeros años nos costaron un poco, ahora estamos muy contentos y por eso nos hemos decidido a hacer 300 habitaciones más” (EL DEBATE). Con esto queda claro que los inversionistas nacionales y extranjeros están viendo a Mazatlán como un polo atractivo para la inversión productiva. Ante esta positiva información, queda la interrogante: ¿Por qué Barceló no ha concretado la inversión en Mazatlán, en particular en el desarrollo Estrella del Mar? Aun cuando el gobernador lo informó el año pasado también en la Fitur y vino en mayo pasado uno de los propietarios de esa cadena hotelera española.

DE LA TRAGEDIA EN HIDALGO 
Una hipótesis para explicar del voto mayoritario de julio pasado por las candidaturas de Morena está en la frustración de la pulsión de consumo (elemento esencial del modo de producción capitalista: Capítulo XX, Tomo I, El Capital, Carlos Marx). La tecnología actual hace accesible en teléfonos móviles imágenes de los bienes de consumo para todos. Por lo tanto, aparece el ansia de consumir eso que se ve. Es un medio de comunicación no sólo democrático sino que está controlado, fundamentalmente, por las empresas encargadas de dirigir la información que consumen los usuarios en las redes. En los 50s y 60s fue la radio en México. La televisión desde fines de los 70s. Las empresas de radio y televisión hacen uso de la tecnología para acceder a usuarios de teléfonos móviles, para seguir influenciando sus pulsiones de consumo. También hay empresas especializadas en el tráfico de información en Internet. Se encargan de dirigir lo que aparecerá en los móviles de usuarios que cuentan con internet. Una recarga de 20 pesos basta para tener acceso a la información que bombardean con bienes de consumo. Se alimenta y hace exponencial el ansia de consumo.

Ante la frustración, por no poder tenerlos y con información de la acumulación originaria de capital del narcotráfico y algunos casos de la corrupción, los ciudadanos decidieron cambiar de partido en el gobierno.

Tan sencillo como es la democracia: no responde el gobernante a la expectativa ciudadana, lo cambia en elecciones.
Una de las estrategias de combate a la corrupción y ordenamiento de lo público del presidente López Obrador fue atacar el robo de gasolina por el crimen organizado. Esto ha causado, por un lado, desabasto de gasolina en varios estados. Y, por otro lado, los delincuentes descuidaron las tomas clandestinas de combustible. En Tlahuelilpan, Hidalgo, unos ciudadanos cansados del desabasto y encarecimiento de la venta ilegal de gasolina, ante una fuga descontrolada, de una toma clandestina, en un ducto de Pemex se pusieron a abastecerse. La interrogante fundamental es: ¿Para que la querían esos ciudadanos? Todos sabemos que se vende en gasolineras. Que cuesta dinero. Que nadie la regala. Entonces, ¿Por qué estaban esos ciudadanos tomándola en Tlahuelilpan, Hidalgo? La respuesta es muy sencilla: Porque podían satisfacer su ansia de consumo de gasolina para sus carros, o bien, para venderla y obtener dinero para comprar bienes ansiados.

El estado tiene disposiciones reglamentarias para la seguridad de la venta de combustible. Por eso las estaciones de venta de gasolina son tan restringidas. Tienen limitantes de distancia entre una y otra. Medidas de seguridad extrema. Los despachadores deben usar un tipo de ropa obligatoriamente. El estado omitió el control de la multitud que se puso a recoger gasolina que salía de una toma clandestina. Esa es una realidad. De cierta manera sí es Lope de Vega en Fuenteovejuna. ¿Quién se robaba la gasolina en Tlahuelilpan, Hidalgo? “Fue Fuenteovejuna, señor”. Contestan al unísono los ciudadanos. El tema a investigar es: ¿Por qué pusieron en riesgo su vida, si sabe cualquiera que para cargar gasolina se requieren medidas de seguridad? Desde Marx y Freud, se podría contestar: pulsión y ansias frustradas de consumo.

PÁRRAFOS: DE POLICÍAS EN EL BANCO 
En clases, se les dice a los alumnos: ¿Por qué hay policías armados con rifles en los bancos de México, a diferencia de los bancos de países desarrollados, donde no se ven guardias fuertemente armado, cuando los hay? Porque si no la gente agarraría el dinero para cambiarlo por mercancías y satisfacer su pulsión de consumo. Así de fácil. ¿Qué es democracia y qué no es democracia? Lo revisaremos el próximo domingo. Quizá ahí podamos ir construyendo un análisis de la tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo.

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