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"De mi madre aprendí que…" hija

Per saecula saeculorum

Siempre le echo en cara a mi madre que se brincó muchas cosas conmigo que tuve que aprender por mi sola como Mowgli el niño de la jungla, por ejemplo que jamás me enseñó a lavarme las manos después de ir al baño o en su vida me dio de desayunar (aunque ella alega que sí, hasta que fui lo suficientemente alta para alcanzar la leche y el cereal) pero entre esas "babosaditas", existen muchísimas otras cosas más importantes, detalles que sí me enseñó y me sigue demostrando día tras día, con su carácter, con su fortaleza, con su autenticidad, su simpatía, su desespero, sus ideas, sus locuras, sus movimientos involuntarios su ejemplo y su arrolladora practicidad de ver y actuar en la vida de la manera más simple porque "nadie se debería andar complicando la existencia". Así que desde hace unos días empecé a hacer una curiosa lista de cosas sobre ella que les voy a compartir a continuación: "De mi madre aprendí que el flojo trabaja doble, que nunca he sabido buscar bien las cosas, que no debo correr hacia los lugares porque siempre me caigo, que si no voy a compartir lo que como mejor me esconda y que las chanclas vuelan a la velocidad de la luz. Mi madre me enseñó que el tenedor va a la izquierda, que siempre se pone plato abajo del plato hondo, que la mesa siempre se pone a las 12 aunque no haya nada de comer junto con salsa, tortillas y panela, que al terminar siempre nos tenemos que levantar y llevar el plato a la cocina y que en su casa siempre hay dos opciones para comer: te comes la comida o no. Mi madre me enseñó a saludar a TODO mundo y que siempre es necesario dejar extra propina a los meseros, que al señor que cuida el carro le corresponde un billete y no monedas cuando compre mucho en el súper y que a todos lados a donde vamos siempre somos las más bonitas y todo el mundo nos quiere mucho. Mi madre me enseñó que no es necesario conocer a alguien en absoluto para tener una extensa conversación sin sentido en la fila de un banco, o de una tortillería, que si alguna vez voy a decir algo negativo lo esconda disfrazado en medio de un sandwich de puras cosas positivas, que si alguien me llega a "chulear" un accesorio o una prenda me lo quite automáticamente y se lo regale (aunque no sea mío!) y que las joyas no sirven para NADA más que para una emergencia. Mi madre me enseñó a base de regaños que cuando me pide algo debo contestarle "Sí, mamá, con mucho gusto", que nadie en el mundo es indispensable para nada y que como mujer siempre es bueno tener un plan "B" para no morirnos de hambre en caso de ruina (Como vender una olla de tostadas de ceviche afuera de alguna escuela). Mi madre me enseñó que no hay herida que no se lave con agua y con jabón ni infección que no se prevenga con bactroban, que las carcajadas son mejores que el llanto, que ante lo irremediable me relaje y lo goce, que a las tragedias no hay que buscarlas porque llegan solas y vale más que nos agarren descansados y que sentir el dolor es inevitable pero sufrir siempre es opcional. Mi madre me enseñó que si a la primera no tengo éxito a la segunda lo intente como ella me dijo, que en la vida nomás hay que luchar por las cosas que valen la pena, que todo reto es posible si ella pronuncia la siguiente cuestión "¿Si te diera un millón de pesos no lo hicieras, encontraras, buscaras, levantaras...?" y a siempre exigir y pedir las cosas sin ninguna vergüenza por que lo peor que me pueden decir es solo que "No". De mi madre aprendí que a la primera se habla, a la segunda se grita y a la tercera se pega, que a la comida no se le dice asco, que también se cena huevo, que las motos son del diablo y que las morenitas son más bonitas porque a las güeras descoloridas nadie las quiere ni de pilón. De mi madre aprendí que nuestro tanque de energía se recarga dándole un fuerte abrazo, que a veces debo cubrir mis tatuajes y mi mente abierta solamente para no escandalizar viejitas, que nuestras cachetadas siempre deben ser con guante blanco, que no se juzga a los adolescentes, y que siempre se saluda de beso y abrazo hasta al carnicero. De mi madre aprendí que cuando me mandaba corriendo por algo jamás me tomaba el tiempo, que la ropa negra se lava y tiende al revés, que un buen cocinero deja la cocina "albeando de limpia", que definitivamente no tenemos un árbol de dinero creciendo en el jardín, a ser valiente y defender cuando se habla mal de alguien que queremos, a hacer hasta lo imposible por ayudar al que tenemos cerca, a guardar mi distancia de los amargados ya que eso se contagia, a no voltear a ver atrás al pasado con tristeza, ni adelante al futuro con miedo, sino alrededor con alegría y mucha atención. De mi madre básicamente aprendí que jamás debo ser soberbia, ni presumida, ni egocentrista mucho menos altanera porque si mal no recuerda yo nací sabiendo nada y todo lo que se es porque ella me lo enseñó. Y a ti ¿Qué te enseñó tu mamá? ///

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