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De niños en moto

LECTURAS

La foto de primera plana del sábado en EL DEBATE Mazatlán: Van por la calle a toda velocidad, dos adultos con dos niños, el medio de transporte es una motocicleta de dos ruedas. Una moto. Ninguno de los cuatro porta casco. Los dos adultos deberían de ser detenidos por intento de homicidio y los menores resguardados por el Estado. Esta escena es muy frecuente en las ciudades de Sinaloa. Se puede ver por todos lados a dos personas arriba de una moto, muchas veces son un hombre y una mujer, sin protección los dos, o alguno de ellos. Otras, son tres personas, a los dos anteriores se le suma un niño, o bien, como la foto en EL DEBATE, hasta dos infantes. Es el deseo de ser independiente, de no tener que ir en el medio de transporte colectivo. La venta de la ilusión de la individualidad y libertad se convierte en un arma mortal, en el deseo inconsciente de aniquilar: de matar a la pareja, al infante que se engendró.

Todo inicia en el deseo de dejar de lado el transporte colectivo. De poder desplazarse de manera independiente a horarios y rutas preestablecidas. Bastan unos cuantos miles de pesos para dos ruedas, un marco y un pequeño motor. La promesa del desplazamiento libre, sin tener que esperar el camión. Ofrecer a la pareja que se puede ir a la hora que sea por un mandado o de paseo. La oferta incluye hasta un ahorro. Luego, viene ante ese espejismo el transporte también del niño engendrado. Ahí van fugaces dos adultos y uno, o dos, infantes trepados en una moto, enfrentando en todo momento la muerte: no hay cascos, sin protección, a una velocidad suficiente para que una caída provoque la muerte por traumatismo craneoencefálico, de alguno, algunos o de los tres. Luego vienen las misas, las despedidas. Los llantos y lamentos: "era mi angelito", "ella era toda mi vida", etcétera. Por el deseo aspiracional a tener un medio privado de transporte.

Todo aquel que transporte sin casco, a él mismo y a otra u otras personas, en una moto debería ser detenido por intento de homicidio. Basta con medir el efecto de un golpe al caer a más de 40 kilómetros por hora para constatar que ese conductor de moto está intentando suicidarse y matar a quienes lo acompañan.

DE CASCO

No hay que dejar de observar que puede haber otra persona damnificada en esta imprudencia criminal, en caso de que haya un choque con un automóvil: el conductor del carro. Esa persona salió de su casa con la intención de transportarse en su medio privado de transporte. Lleva cuatro llantas, un motor y una carrocería. Debe de tener un seguro. Pero aun cuando el seguro vaya a cubrir incluso los gastos legales de un juicio, siempre estará en su conciencia haber sido partícipe de un accidente en donde murieron personas.

Las autoridades deberían de explorar la posibilidad de detener a todo aquel que se desplace en una moto y no porte casco (artículo 109 del reglamento de la ley de tránsito de Sinaloa). Es decir, aplicar la ley, punto. Quien vaya circulando en una moto, sin casco, debe ser detenido inmediatamente y ejercer la penalidad correspondiente: hacer observar la ley. Ese sujeto que anda sin protección, ya no podrá seguir viajando en la moto, deberá de empujarla caminando, si es una sola persona. O bien, bajar a quien no lleve casco. Así de sencillo. Puede haber otras penalidades, cosa de profundizar en el análisis y aplicación del reglamento y la ley de tránsito. Esto puede ser un principio para corregir este problema. Lo que es inaceptable es ver que esas pulsiones feminicidas y parricidas se vuelvan realidad, además, está el daño que ocasionan a quienes involucran en sus accidentes. Es necesario iniciar una campaña de tolerancia cero en la aplicación del artículo 109 del reglamento de la ley de tránsito. Esto deberá de implementarse a la brevedad, pues el verano está ya encima, lo cual hará aún mayor la incidencia de motocicletas con pasajeros sin casco por el calor.

PÁRRAFOS: DE PARRICIDIO EN MOCHIS

La falta de respeto por la vida de una expareja puede llegar al feminicidio y al parricidio. La confusión edípica, la homosexualidad latente, la cosificación de la mujer que viene inherente al machismo, son algunas de las vertientes que ameritan la revisión de esta sociopatología. El último caso que ha alarmado a la sociedad sinaloense, se conoció en los medios en Los Mochis, pero el homicidio múltiple ocurrió en Ciudad Juárez. Según el titular de la Fiscalía General Zona Norte de Chihuahua, el presunto asesino de tres niños y su madre fue el exesposo y padre de los infantes. La causa señalada por el funcionario: "existen indicios de que el hecho se debió a un crimen pasional, ya que la pareja llevaba aproximadamente mes y medio separada". Los celos, a la base de un homicidio múltiple, es algo que amerita profundizar desde un análisis psicoanalítico.

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