Opinión

De nuevo, ominoso silencio

GUASAVE

Por: Moisés García

Ya se había dicho hace semanas en este mismo espacio: la expansión del dengue en Guasave puede alcanzar proporciones similares o peores a la epidemia que se registró hace once años con saldos desastrosos y cuyo número de muertos quedó sepultado por el silencio oficial, al igual que los cuerpos de las víctimas de aquel entonces.

Y no es que uno sea, catastrofista irredento, sino simplemente, así lo establece el comportamiento de la cadena de transmisión que se ha desatado y ha venido en aumento de una forma alarmante y que hasta lo que se sabe, no por boca de las autoridades, sino de los familiares, ha cobrado, dos víctimas fatales.

Según los indicadores claros el agravamiento de la salud pública, como se dijo y se percibía desde semanas antes podría terminar en una crisis de consecuencias impredecibles.

Por lo pronto para desgracia de la salud pública de miles de guasavenses, se está cumpliendo puntualmente el vaticinio y lo que es peor en medio de una desesperante inacción de la Secretaria de Salud de Sinaloa y de la Dirección de Salud del Ayuntamiento.

Ciertamente no se cuentan con datos de las autoridades del ramo, que confirmen la estadística, pero ello no implica que se desconozca que los centros de consulta de las clínicas de gobierno y aun los consultorios privados, reciban por decenas a personas con la sintomatología de la enfermedad.

En todos los casos, pero principalmente en los centros de salud asistencial, hay instrucciones superiores para tratar el problema con "pinzas"; esto es, desvirtuar con eufemismos médicos el verdadero origen del padecimiento de los cientos de infectados por el virus transmitido por el "mosquito" que inundan hospitales públicos y privados, bajo el argumento de no crear alarma en la población.

Los médicos que les ha tocado atender a la infinidad de pacientes, niegan rotundamente que se trate de una epidemia de dengue y cuando se intenta indagar, solo se concretan a señalar que aunque son síntomas parecidos, la mayoría de los consultados u hospitalizados sufren de otras infestaciones, mientras y de acuerdo a informes no oficiales uno de cada tres guasavenses ha caído por efectos de la peligrosa enfermedad.

De hecho por una parte se tiene conocimiento que aunque la gran mayoría de enfermos caen en cama por dengue clásico, por otro se sabe que ya se han producido varios decesos por efectos del hemorrágico, como los reportados de dos personas; una de ellos hace semanas en Culiacán y el otro apenas hará cuestión de horas en la sindicatura de La Trinidad, amen desde luego los que han logrado ocultar con éxito las autoridades.

Y cosa curiosa, la proliferación del dengue en Guasave que se expande al vecino municipio de Sinaloa, no solo tiene una similitud dimensional a la epidemia ocurrida en el 2013.

También como en aquellas fechas ante el estado de emergencia actual, el gobierno, en su área de salubridad guarda una situación muy parecida a la que adoptaron las instancias competentes en Sinaloa que a la sazón encabezaba el hoy diputado local, Víctor Manuel Díaz Simental: es decir el ocultamiento de la gravedad del problema que mina peligrosamente la salud pública.

Hoy como ayer lo hizo Díaz Simental, los responsables de la SS, en aras de no crear alarma y sicosis por el cariz que ha tomado la proliferación del dengue, prefiere, mantener en secreto la realidad del problema, lo que como siempre hemos insistido, es provocar un estado de indefensión de cara a la potencialidad de lo que en el norte de Sinaloa, ya tiene todas las características de una peligrosa epidemia.