Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

De periodistas y políticos

GUASAVE

Por lo que se escuchó, en el marco de la visita del gobernador a Guasave, un colega se mostró de alguna manera, molesto y así lo manifiesta en su espacio electrónico, porque los "guaruras" le impidieron el acceso a la acostumbrada conferencia de prensa.

Que no era periodista o al menos no lo parecía, fue el argumento esgrimido para bloquear la entrada del compañero al improvisado espacio de preguntas y respuestas que durante esos actos, se monta.

Habría que decir que en vez de enojarse, debería agradecerlo, habida cuenta que lo que ahí, en esos "corrales" se pregunta y se dice no guardan en absoluto ninguna trascendencia, digo al menos, no más allá del culto a la personalidad y desplantes de narcisismo y porque por otro lado da la oportunidad de buscar la esencia noticiosa sin el sentido patrimonialista del gobierno.

Ahora bien, no sabemos qué fachada debe tener uno para reflejar imagen de reportero que no sea la libretita y la pluma y por lo demás la identificación, porque si a esa vamos...

De toda la bola que viene con y asiste a los eventos del gobernador, nadie, y cuando digo nadie, quiere decir todos, alcanza traza de político no en la estricta acepción del termino.

Sus conductas, acciones, hábitos y apariencias por ningún lado proyectan, no digamos ya actitudes de estadistas, sino ni siquiera la de Juan Vargas, aquel pueblerino personaje "chicharronero" de "La Ley de Herodes".

Pero al margen de los excesos de los "gorilitas" del gobernador, nada criticables pues es su negocio y para eso cobran y reciben instrucciones, como también a los periodistas les pagan sus empresas para difundir hechos de interés general y no vodeviles grotescos a no ser para criticarlos, siempre he sido de la idea que los reporteros no deben estar supeditados al trato amable o ríspido de los gobernantes, para realizar bien su tarea.

Antes al contrario, el periodista debe procesar con mucha madurez la natural predisposición y en algunos casos la inherente repulsión de los políticos hacia medios de comunicación, pues no siempre tienen la voz completa para responder a interrogantes sobre sus actuaciones públicas, por lo que para ellos el ataque es la mejor defensa.

Vistas así las cosas, lejos de quejarse por el trato impropio que reciben, para los reporteros debería ser un acicate que los lleve a buscar y obtener fuera del sesgo oficial la información que necesita, para que su transmisión al lector llegue ajena a la óptica torcida con la que siempre la dan para su difusión y conveniencia. Andar con plañideras y querellas por los ninguneos del poder, no es papel digno del periodista.

Si deveras hay intención de informar con apego a la verdad sobre la cosa pública y cumplir a cabalidad con los lectores, ese menosprecio a su trabajo debe hacerlo sentir satisfecho porque en la medida en la que los reporteros sean incomodos para el poder en esa misma medida califican como profesionales serios y objetivos de la noticia sin matices.

Si en la voz de los hombres públicos no hay respuesta a sus interrogantes entonces el periodista mejor haría en señalar que actos como el de Las Moras donde se rehabilitó una escuela, dejan de tener sentido social para convertirse en un escenario de frivolidades y en un concurso para ver quién se acredita más elogios, como si lo que hacen fuera graciosa dádiva y no su obligación.

Y decir también que lo que se armó más bien parecía tener expectativas de la inauguración de un imponente complejo educativo y no de la simple restauración de unas cuantas aulas rurales.