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¿De qué se ríe?

El América recibió, dentro de los partidos de la fecha 6 del Torneo de Clausura, al sotanero Puebla y no le pudo anotar gol. Es más, solo la sobresaliente actuación del guardameta Agustín Marchesín evitó que los de la franja se llevaran a casa el botín completo. Sin embargo, lo que llamó más la atención de los asistentes al estadio Azteca fue la sonrisa de oreja a oreja con la que el técnico Ricardo La Volpe se despidió de su homólogo José Saturnino Cardozo.
Al ver esto, vino a mi memoria un viejísimo chascarrillo que queda cabal para la situación: resulta que la maestra explicaba en su clase las características que tenía la hiena. Les dijo a los alumnos que era un animal que vivía en el África septentrional, que se alimentaba de carroña, se apareaba solo una vez al año y su sello distintivo era que constantemente reía.
Al día siguiente preguntó la lección, y obvio, le tocó a Pepito, quien era el blanco preferido de la miss y sin cuya colaboración no saldrían los chistes. El malévolo infante dijo no recordar el nombre del animalejo, pero sí algunos detalles, y se arrancó: “Usted dijo que esa bestia vive en casa de la fregada, que se alimenta de heces, hace el amor apenas una vez por año y la duda que me asalta es: ¿de qué carajo se ríe?”. Pues haga usted de cuenta.
Los azulcrema viajan en el casillero 12 con apenas 7 puntos. Su diferencia de goles es, por primera vez en mucho tiempo, con números rojos, ya que han marcado seis dianas y han encajado ocho. Pero lo peor de todo es el funcionamiento bajo la batuta de La Volpe.
No hay profundidad, por lo mismo tampoco contundencia, y se defiende tan mal que su portero es la figura semana tras semana.
Ahora tiene que encarar dos compromisos que valen mucho más que seis puntos, pues juegan sus llamados clásicos más importantes. La semana que entra visitan a las Chivas, y ocho días más tarde reciben a Cruz Azul, así que el margen de error de su estratega parece bastante acotado.
Con todo y la promoción que su directiva estableció para que la gente acudiera al juego ante los poblanos, las tribunas lucieron una pobre entrada, pero los que asistieron terminaron abucheando a su equipo y pidiendo a coro la salida del entrenador.
Es cierto que las Águilas no pudieron realizar una buena pretemporada, ya que jugaron la final del campeonato pasado el 25 de diciembre, pero no se les puede haber olvidado jugar al futbol.
La Volpe, por su parte, fiel a su estilo, ya empieza a repartir culpas, a contradecirse, hacer cosas raras con la alineación y aventarle a la prensa el paquete de sus equivocaciones.
Por lo pronto, resultó chocante ver a los seguidores del cuadro milloneta sufrir en las tribunas, así como en sus casas, mientras su técnico salía de la cancha muy quitado de la pena, muerto de la risa.

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