Opinión

De regreso

EDUCACIÓN, HOY

Por  Marcos Miranda Gil

Cerca de veintiséis millones de seres humanos en el país perdieron ayer su zona de confort pues llegó el regreso a clases. Este pequeño salto al futuro es uno de los tantos que habrán de darse en el arduo proceso de construir las nuevas bases de un contexto social urgido de transformación y cambio. Los planes a largo plazo cada vez se encogen más y todo indica que el mañana ya llegó.

Volver a clases, más allá de los pequeños sobresaltos cotidianos, significa reencontrarnos con nuestra esencia. Representa la posibilidad de mirarnos unos a otros para reconocernos fuera del cómodo ambiente familiar. Retornar a la escuela es tomar de nuevo la estafeta personal de crecimiento y desarrollo que a la larga y sin saberlo en esos momentos permitirán considerarnos seres sociales integrados. El proceso es aparentemente lento, pero en realidad es lo contrario.

Niños que cada día dejan de ser niños para convertirse en adolescentes y jóvenes, y adolescentes y jóvenes que de pronto ya son arrastrados por el peso de las responsabilidades adultas pasaron por momentos como éste y hoy recuerdan con nostalgia aquellos días en que desde horas antes soñaban o se preocupaban por volver a la escuela sobre todo a presumir la nueva ropa, los juguetes o las aventuras en ese extraño país llamado vacaciones. Ojalá que este dos mil diecinueve sea el principio de un regreso diferente a los anteriores. ¡FELIZ AÑO!