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De robo de carro

LECTURAS

El miércoles por la noche, el director del periódico Noroeste fue despojado de su carro con lujo de violencia, además, los rateros le dispararon con una pistola quedando herido en la calle. Este robo cobró dimensiones mediáticas inmediatas pues se trata del principal funcionario de unos de los medios de comunicación de Sinaloa. El delito cobró notoriedad nacional. El viernes, el procurador general de Justicia de Sinaloa presentó a tres detenidos, confesos de haber participado junto con otros tres personas, en la agresión y despojo al director de Noroeste. Hasta ahora, el mismo funcionario descartó que hubiese un móvil político o de intimidación para el medio de comunicación.

La detención de los implicados se dio, de acuerdo a lo informado por el procurador, a partir de la detención el jueves de cuatro sujetos en Navolato, entre ellos uno de los participantes en el robo al director de Noroeste. Al revisar la información de los detenidos y los tres prófugos del robo, hay dos datos a resaltar: Sólo uno de los seis implicados tiene 23 años, los otros tienen de 21 a 13 años. Dos, los seis más los cuatro detenidos el jueves, traían armamento suficiente para asesinar muchas personas y droga para perder el control de sí mismos y hacerlo.

A partir de esta información, surge una interrogante: ¿qué pasa en Sinaloa que una parte de su juventud está así? Sin duda no es una novedad. Para nadie que haya oído algún corrido puede ser nuevo que ahora se manifieste así la violencia. Sólo que desde cada tribuna debe de insistirse en esta patología social.

DE MEXICANOS PRIMERO

El pasado martes 25 de marzo se hizo la presentación del capítulo Sinaloa de la asociación civil (AC), Mexicanos Primero. Es una organización presidida y financiada por muy acaudalados empresarios mexicanos que promueven la investigación de la situación de la educación en el país. La delegación de Sinaloa es dirigida por Juan Alfonso Mejía López. Esta es una propuesta donde el capital revisa la acción del Estado en la formación del capital humano. Al final de cuentas los capitalistas con sus impuestos financian una importante parte de los recursos públicos que se utilizan para la educación. Entonces, ellos tienen el derecho de asegurarse que sus recursos son aplicados para eso: la educación de los mexicanos, quienes, si son educados serán mejores trabajadores y producirán una mayor plusvalía, al mismo tiempo que podrán devengar un mayor salario.

Esa es la realidad del modo de producción capitalista que rige en México, eso no está discusión. En otros tiempos y otros espacios se puso en tela de juicio si la propiedad de los medios de producción debía ser del Estado. La historia dejo atrás esa utopía. Hoy son dueños de medios de producción quienes financian Mexicanos Primero. Pudieran dedicar ese dinero (incluso después de pagar impuestos por él les quedaría mucho) para su consumo de lujo; podrían usarlo en inversión en bienes de capital para aumentar sus márgenes de acumulación (entonces hasta podrían no pagar impuestos por ese dinero); o bien, simplemente para su atesoramiento. Y no, deciden invertirlo en una iniciativa que haga pautas de investigación sobre la educación en el país.

De regreso al primer apartado de esta columna, que seis jóvenes de apenas veinte años balaceen y roben su carro al director de un periódico, y otros cuatro carguen un arsenal y droga, hace que la iniciativa de Mexicano Primero no sólo sea aplaudible, sino que debería de servir de ejemplo a muchos otros empresarios que se han beneficiado de la plusvalía de otros mexicanos, para que apoyaran este esfuerzo. Sin duda, la investigación y los señalamientos de Mexicanos Primero van a enfrentar resistencias en el corporativismo de Estado que coexiste en el sector público educativo, pero al final es un camino, educar para que esos jóvenes y México tengan, quizá, sólo quizá, otro destino.

PÁRRAFOS: DE POBLACIÓN Y SALUD

La semana pasada se revisó la esperanza de vida y el crecimiento de la población. Hay que apuntar otro problema inminente: el agotamiento de la capacidad del Estado para la atención a la salud. Los que ya han trabajado 30 años, están en la cincuentena y cuentan con afiliación institucional para servicios públicos de salud, cada vez enfrentan más problemas para lograr ver a un especialista médico, hacerse exámenes, o bien, les surtan las medicinas que necesitan. A esto hay que sumar la demanda de quienes ya están en los sesenta y setenta. Por otro lado, el crecimiento exponencial de la diabetes y los males producto de la obesidad hace que las necesidades de atención y medicamentos aumenten en la población conforme sobrevive los 30 años. A esto hay que sumar los porcentajes alarmantes de obesidad infantil, que harán, en menos de 10 años, escalar el número de diabéticos. Todo esto pone al país en el camino de volver, cada vez, en mayor medida insuficientes los recursos públicos para atención a la salud.

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