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De vida política

LECTURAS

En la serie Boss, uno de los personajes, después de que es derrotado en una elección, por el candidato que apoya el protagonista de la serie, cita en su discurso de aceptación de la derrota al político inglés Enoch Powell:

"Todas las vidas políticas, a menos que sean cortadas en lo más alto (mainstream) y en una feliz circunstancia, acaban en el fracaso, porque esa es la naturaleza de la política y de la vida humana" (Joseph Chamberlain).

La acción de los hombres políticos acabará siempre así, porque es una lucha constante por el poder, no importa cuántos años tengan, o bien, que función desempeñaron o cuánto hace que son ex's. Incluso personajes que son parte de la historia mexicana, como Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Francisco Villa, Venustiano Carranza, Plutarco Elías Calles, vaya, el mismo Moctezuma y Cuauhtémoc, son ejemplos de esa sentencia. Si traemos esto a la actualidad, podemos observar casos más recientes, en el ámbito nacional y de cada partido político, lo mismo en el caso particular de Sinaloa.

Un ejemplo paradigmático es el de del líder sindical de la CTM, Fidel Velázquez, que nunca dejo de estar en la cima del poder, incluso cuando muere a los 97 años. Sin embargo, cabe señalar que hasta para el fundador y dirigente de la CTM la frase de E. Powell aplica: Fallece unos días antes de que su partido político, el PRI, perdiera por primera vez la mayoría en la Cámara de Diputados, después de casi 70 años de hegemonía, a la fecha de su muerte, el 21 de junio de 1997, ya las encuestas señalaban como el PRI perdería ese control, de siete décadas, unos días después. Es decir, ni el longevo líder obrero, que campeó cientos de batallas, escapó a la máxima del político inglés.

DE CUÁNDO

La interrogante es: ¿Cuál es el mainstream de una carrera política? La respuesta es muy sencilla, no hay, siempre habrá un mañana. El mainstream es cada día, y por eso un día termina enfrentando el fracaso, pues cuando se decide el retiro, en sí, para la acción política, es una derrota, es la negación de la acción, por lo tanto, la decisión conlleva a un fracaso: El de no haber llegado al punto siguiente. En un político la inmanencia es lo único, aun cuando se le va la vida entera en forjar su trascendencia. En todos los niveles, desde el modesto comisario en un ejido, hasta el presidente de la República, pasando por todos los eslabones del sistema político mexicano. La búsqueda es todos los días, la lucha por permanecer es diaria. En esa cotidianidad se quiere forjar la trascendencia. En el más noble hasta en el más mezquino de los hombres, que giran alrededor de la representación política, la persecución de la trascendencia está presente. Dejar el ejemplo a los otros de su labor, de su idea del bien común. No es un juicio inocente e incauto, no, es sólo que en la acción política siempre habrá la referencia a los otros.

La diferencia, por ejemplo, con el capitalista consiste en que éste no persigue el bien común, sino la acumulación. Cabe señalar que en una economía de mercado la función de este sujeto social es indispensable, pues sin su labor se hace inviable la economía de los otros, pero el fundamento no es los otros, sino la plusvalía. Ahí está la diferencia, un político puede atesorar, y en algunos casos mucho, sin duda, pero nunca realizar la función económica de acumular capital. Es más, una vez que un político hace eso, es evidente que ya no es político sino capitalista. Se atribuye al exgobernador del Estado de México, Carlos Hank, la sentencia: "Un político pobre, es un pobre político". Y él nunca lo fue. Pero su vida política, aunque nunca dejo de estar en el mainstream, acabó en una derrota: Nunca consiguió, en vida, los cambios constitucionales que le permitieran ser candidato a la Presidencia de la República. Sus hijos, alguno intento una carrera política, pero la desechó y se volvió un importante capitalista, ya fuera de toda posibilidad de la representación de los otros.

PÁRRAFOS: DE ACÁ EN SINALOA

Atrayendo a Sinaloa este tema, hace algunos años, una amiga platicó que su madre le había dicho: "Cuando no te toca, aunque te pongas, y cuando te toca aunque te quites". Así las cosas, un político en su búsqueda de un cargo de gobierno o de elección popular, puede ponerse, incluso insistir, pero cuando no le toca, pues no llega. Diversos personajes, de diversos partidos, así lo muestran. El año que entra y el 2016 se volverá a observar, acá en el Estado, lo acertado de esa conseja maternal aplicada a la política.

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