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Dedazo en cierne

GUASAVE

Relativo al planteamiento en cuanto a la posibilidad de que el CDE del PRI convoque a una consulta a la militancia como método para nominar al nuevo dirigente del Comité local en Guasave, es algo remoto.

"Escamado" como está por las amargas experiencias que procedimientos de tal tipo le ha dejado, quienes las cosas deciden parecen coincidir en que les resultaría menos costoso aplicar el "dedazo" simple y llano.

Cada vez que el PRI intenta democratizar sus procesos internos, cualesquiera que este sea, sale perdiendo, pues sus luchas internas lo debilitan, como se acaba de ver en la más reciente elección por la alcaldía.

Pero bueno, jamás hay que decir de esta agua no beberé, menos en política. Si en el PRI hay corrientes que no simpatizan con el método del libre juego, igual los hay aquellos que piensan que tan sólo de esa forma tienen oportunidad de ser tomados en cuenta a la hora de las decisiones.

Por ejemplo, casi podría jurar que de los aspirantes a suceder a Diana Armenta, como resultan ser Efraín Ibarra, Crescencio Algándar, Miguel Ángel Robles, que a ninguno le entusiasme la idea de participar en una elección directa a la base. Tampoco a Feliciano Valle.

Eso supongo, pruebas en contrario.

Los habrá sí, precandidatos a los que convendría un proceso de ese tenor, a sabiendas desde luego que no están en circunstancias políticas de que el "dedazo" pudiera favorecerlos.

Es el caso del propio José Menchaca, que lanzó la propuesta; o como el de Víctor Espinoza, J. Guadalupe Barraza, que también quiere la dirigencia. Si hay alguien más que nos disculpe por escapar su nombre a nuestra memoria.

Claro se tiene que llegar a la conclusión, sobre todo por el estado en que se encuentra el priismo en Guasave, después de la "pela" que le acomodaron, que llegado el momento deberán analizar las circunstancias y decidir en función de sus intereses partidistas.

Pero hablando de posibilidades, lo cierto es que cualquiera de los que se mencionan, las tienen, sin necesidad de meterse en un procedimiento tan políticamente tormentoso, como ya lo han experimentado en el pasado.

De hecho el CDE del PRI puede determinar si así le es pertinente imponer al presidente por la vía del "fast-track", algo para lo que también está facultado estatutariamente.

Bajo esa perspectiva, según opinan los analistas en el PRI de Guasave, son escasísimos, si es que los hay, aspirantes con capacidad de convocatoria popular importante que puedan dar suficiente margen de maniobra para empujar o influenciar con algún grado de certidumbre, para que se abra la designación del dirigente a una consulta.

En ese sentido, habría que admitir que aquí no caben aquellos de que son muchos (los pretensos) y ni siquiera machos, con agallas y fuerza importante para meter en un brete a los que mandan en el Comité Directivo.

Entonces, entre los futuros protagonistas de la elección del relevo de Diana Armenta, necesariamente por comodidad por un lado y por otro por falta de influencia política y respaldo de los grupos fuertes, deben apostarle al artero "dedazo" como única alternativa para quedarse con lo que queda de liderazgo del partido que una vez fue hegemónico.

Pero no adelantemos juicios pues y esperemos al desarrollo de los acontecimientos de marras. Lo que sí es fácil pronosticar es que quien sea el elegido, nadie dirá nada. Si no al tiempo.