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Déficit de política

IDEAS PARA EL CAMBIO

Urge dar un paso gigantesco en materia de democracia. Se ha llegado a un punto donde economía y calidad de vida no podrán mejorar, si antes no ocurre un salto cualitativo en la vida política. Hay que ocuparse en mejorar la calidad de la política y de asegurarse que ello también se refleje en la calidad de las instituciones públicas.

Dar este paso es requisito indispensable para promover un nuevo esquema de desarrollo económico e impulsar el mejoramiento social. La política impacta a todo y una mejora en su calidad favorece también a todo. Ninguna sociedad puede avanzar si evade ocuparse en mejorar el desempeño de sus instituciones políticas.

Hay que reconocer que existe un marcado déficit en asuntos de política. La presencia de partidos y la competencia electoral no han sido suficientes para responder a las expectativas ciudadanas. El desempeño de las instituciones políticas es escaso y de baja calidad. Hasta ahora, los avances logrados no han podido ir más allá de los asuntos estrictamente electorales.

Por eso se acumulan los déficits en la política. Existe insatisfacción ciudadana porque la economía no crece. Los municipios no se desarrollan, las colonias populares y comunidades rurales acumulan rezagos sociales. Hay tensión creciente ante la falta de seguridad, de justicia, de oportunidades de superación personal, y de mejoramiento en la calidad de vida de las familias.

Contar con un régimen de partidos políticos y con un congreso plural ha sido insuficiente, pues se tiene muy poco impacto sobre el desempeño de los poderes públicos. Pese a existir procesos electorales competitivos y mayor pluralidad partidista, lejos de encontrar soluciones, los problemas de recrudecen. La sociedad ya no es escuchada ni tomada en cuenta por los protagonistas de la política. El sistema político actual no promueve el desarrollo de la democracia ni el mejoramiento en la calidad de las instituciones públicas.

Hay que percatarse de que los propios partidos están cada vez más alejados de la ciudadanía. Ya no responden al interés de la población porque en sus decisiones anteponen el interés particular o de grupo. Algo similar sucede también con el Poder Legislativo. Están divorciados del sentir popular. Carecen de la sensibilidad necesaria para comprender los problemas sociales.

Ya es tiempo de admitir que el concepto de democracia no puede circunscribirse únicamente a los asuntos electorales. La democracia también es útil para generar ciudadanía y exigir mejores resultados a la política y a los políticos. También es un referente indispensable para transparentar la vida interna y promover mayor eficiencia en la función de los partidos.

Los políticos y sus partidos deben dejar de hablar sólo de sí mismos. Tienen que enterarse y luchar por lo que realmente interesa a la ciudadanía. Sus acciones deben ser de interés general y orientarse a generar mayores beneficios sociales.