Opinión

Del mensaje al informe presidencial

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Por: Jorge Chávez Presa

Si algo sobresale al acercarnos al primer tercio de la administración del presidente Enrique Peña Nieto es definitivamente la política. El Pacto por México firmado el 2 de diciembre de 2012 fue de altísimo rendimiento. El acuerdo político permitió procesar reformas que permiten al Estado mexicano recuperar el orden y la rectoría en varias áreas fundamentales para el desarrollo nacional: educación, telecomunicaciones y energía. La reforma fiscal también le ha permitido a que por impuestos el Estado disponga de más recursos que antes, esto sin mencionar el endeudamiento. Tan sólo por el IVA, la recaudación ha aumentado para el periodo enero-julio más de 18% en términos reales. De seguir así, la recaudación por este gravamen contribuirá a que la carga fiscal termine este año con un punto porcentual de PIB adicional, lo cual no se había visto desde la administración del presidente Salinas.

La política de alto nivel permitió un trabajo legislativo sin precedentes, tanto en cantidad como en calidad. El Poder Ejecutivo federal y el Congreso de la Unión, como resultado de la labor política civilizada entre poderes, lograron la aprobación de la legislación secundaria que aterriza las distintas reformas constitucionales emprendidas, incluyendo la reforma energética. Habría sido una ocasión perfecta para que el presidente de la República nuevamente asistiera personalmente, valga el pleonasmo, a acompañar a lo que fue una de las ceremonias más solemnes que tenía el Estado mexicano: la apertura de sesiones del primer periodo ordinario del año legislativo. Era cuando diputados federales, senadores, gobernadores y los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación coincidían.

Es importante recordar que fue el presidente Fox el último que asistió a una de estas ceremonias al presentar su quinto informe. Su sexto informe, dada la tensión política que generaron los estrechos resultados electorales de 2006, apenas pudo entregarlo en el Palacio Legislativo.

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Después el presidente Calderón, a quien legisladores del PRD, PT y Convergencia pretendieron impedir su toma de posesión el 1º de diciembre de 2006, obligó a modificar la CPEUM para eliminar el requisito de asistencia del Presidente. Ahora el artículo 69 pide: "En la apertura de Sesiones Ordinarias del Primer Periodo de cada año de ejercicio del Congreso, el presidente de la República presentará un informe por escrito, en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país. …"

Hasta en tanto no se modifique la CPEUM, los mexicanos no veremos que el presidente asista y entregue su informe escrito, o que incluso expongan ante el pleno del Congreso de la Unión su mensaje relacionado con dicho informe, como sí se hace en el sistema presidencial más antiguo del mundo. En esta ocasión incluso resultó paradójico que dos integrantes del grupo parlamentario del PRD, con la investidura de presidente de cada una de las Cámaras del Congreso de la Unión, se trasladaran a Palacio Nacional este 2 de septiembre a escuchar el mensaje del presidente Peña Nieto.

La crítica de la "comentocracia", que si faltó al mensaje esto o el otro, o que no dijo x o z, es francamente ociosa. Lo que sí hay que hacer es meterse en las entrañas del documento de 574 páginas y al apéndice estadístico que son el informe escrito. Con base en ese contenido y miles de cifras sí hay material para criticar y contrastar con lo que se ha fijado el Plan Nacional de Desarrollo y esta administración se ha comprometido con programas sectoriales, programas especiales, programas integrales y programas nacionales. Por lo pronto, de este II informe escrito y su apéndice sí destaca que por primera vez se publiquen las estadísticas en archivos XLS. Era verdaderamente fastidioso abrir imágenes para ver números de los PDF.

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