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Delitos cibernéticos

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

Por si algo faltara en materia de actividades delincuenciales, en Sinaloa empieza, si no es que ya está en auge, la modalidad de robo de identidad, enfocada a fraudes mediante tarjetas de crédito, cuando no de plano con la suplantación de personalidad con actas de nacimiento, estados de cuenta, recibos de luz o teléfonos o a través del uso de la tecnología de punta en internet y redes sociales.

Con todo y ser un asunto muy grave, no es el peor, sino la sospecha de que en ese tipo de felonías, no pocas veces los facinerosos cuentan con la complicidad de instituciones de crédito, a través de las que se obtiene todo tipo de información confidencial que facilita la actuación del crimen especializado en esas fechorías.

De acuerdo a estadísticas que obran en poder de la Condusef, uno de los fraudes más socorridos, como son los cargos no reconocidos en tarjetas de crédito, de un año a otro han aumentado de forma alarmante en Sinaloa, sin que hasta el momento se tenga conocimiento de que se hayan tomado medidas, al menos para prevenir los delitos de ese tipo.

Eso por un lado, porque por otro, a pesar del incremento sustancial de tales actividades, por ningún lado se aprecia, no obstante que hay recurrentes denuncias de muchos de los afectados, que las autoridades investigadoras y persecutoras del delito, no realizan ningún esfuerzo por resolver los cientos de casos que se han presentado.

Podría decirse que, aparentemente, las instituciones de justicia sostienen demasiada carga de trabajo con la ola de violencia que hace años campea en el estado; por cierto, también con escasos resultados, pues la impunidad en la entidad es manifiesta, para todavía responsabilizarse de esclarecer esas modalidades del delito.

En ese sentido, se tiene que decir, con meridiana claridad, que si las autoridades que supuestamente están preparadas para combatir el crimen común y corriente no pegan una, menos ha de esperarse que, dada la sofisticación que se utiliza para robar identidades y realizar fraudes a usuarios de la banca, puedan hacer algo para detener a los delincuentes cibernéticos, por llamarlos de algún modo.