Opinión

Democratizar la democracia

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por: AARÓN SÁNCHEZ

La convocatoria lanzada por el PRI para reducir las diputaciones y eliminar las senadurías plurinominales, ha tenido tal efecto que colocó en el centro de la discusión el concepto mismo de democracia. Ello indica la urgente necesidad de poner a debate las formas de representación política y también el desempeño de las instituciones supuestamente democráticas con que se cuenta.

Es demasiado simplista la postura de reducir el análisis a la simple definición del número de plurinominales. Existen asuntos mucho más importantes que es necesario abordar. Por ejemplo, es una realidad que los procesos electorales que se llevan a cabo ya no legitiman la representatividad ciudadana, ni las decisiones que toman en los órganos legislativos y de gobierno.

También es notorio que muchas de las decisiones que deberían ser democráticas, hoy se toman en instancias ajenas a los instancias de representación social y, por ello, no son precisamente democráticas. Michelangelo Bovero afirma que la democracia está en crisis debido a la proliferación de múltiples formas de actuación política que más bien deberían calificarse como "antipolítica".

La definición más generalizada de democracia, establece que es un sistema de gobierno que tiene como objetivo legitimar el ejercicio del poder. Y a través de ella se pueden conducir los cambios sociales sin violencia, se controla a los que están en el poder, y el ciudadano cuenta con espacios de participación en las decisiones públicas, ya sea directamente o mediante representantes libremente elegidos.

Sin embargo, Ralph Dahrendorf afirma que la palabra democracia "ha sido envilecida por el lenguaje coloquial de la política". También establece que con demasiada frecuencia se cae en el error de confundir elecciones con democracia política. Y, efectivamente, algo de eso está sucediendo en la actualidad.

La discusión sobre el número de representantes plurinominales resulta menor ante la importancia que tienen temas como la falta de legitimidad política de quienes representan a la ciudadanía. La inoperancia de los órganos legislativos. La falta de democracia al interior de los partidos políticos. La existencia de partidos ficticios que mediante "alianzas" se venden al mejor postor.

También la manipulación mediática de los votantes. El abandono de las doctrinas políticas que desestimulan la participación ciudadana. La enorme injerencia de grupos de poder que imponen sus decisiones y someten a los órganos legislativos. La escasa calidad de la clase política y el deterioro de las instituciones públicas.

Por todo ello, discutir el número de legisladores o de partidos hoy resulta hasta cierto punto irrelevante. Existen temas de fondo que reclaman atención urgente para fortalecer la vía democrática. Aquélla que sirve para legitimar el ejercicio del poder con base en el pleno ejercicio de la libertad e igualdad política de los ciudadanos.