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Desalojo

LOS MOCHIS

Elementos de la Policía Ministerial del Estado desalojaron ayer a las familias que tenían invadidas las casas en el fraccionamiento Las Cerezas. El megaoperativo fue realizado tres días después de que otras casas fueron ocupadas al parecer de manera inducida. Esto último lo sospecharon los líderes de los grupos de precaristas porque nadie de ellos "apadrinaba" ese movimiento que sólo se prestaba para que el Gobierno del Estado tuviera pretexto de desalojarlos por la fuerza. Orquestado o no, progobernista o no, un día después de las sospechas de los líderes de los precaristas les llegó una nube de elementos ministeriales para sacarlos de esas casas. Según la información, algunos fueron detenidos después de sacarlos de las viviendas, pero su paradero es inexacto, ya que el subprocurador regional de Justicia, Evaristo Castro Borbolla, reveló que nadie había sido puesto a disposición del Ministerio Público para su declaración en torno a los hechos.

Lo cierto es que la acción para "imponer la ley" se realizó al tiempo en que el gobernador Mario López Valdez visitaba este municipio.

Sobre el particular, López Valdez refrendó su compromiso de que su gobierno va a actuar porque no es posible que esté ausente en los casos de invasión de casas.

"Algunos sí tienen necesidad de vivienda, pero otros no tanto, pero que andan empujando", comentó.

Sin embargo, el problema se reactivará. De hecho, uno de los líderes de los precaristas, César del Pardo, amenazó que si no paran los desalojos van a "desestabilizar Los Mochis".

El problema es que hay 3 mil viviendas invadidas a cuyos ocupantes, como los de Las Cerezas, se les verá en las calles manifestándose, cerrando avenidas, etc., si se les desaloja. Ellos demandarán vivienda ya que el gobierno no tiene la capacidad de resolverles el problema.

Ese es el punto en contra del Gobierno del Estado. Tendrá la razón legal en desalojar a la gente que invada casas de constructores que se han hecho millonarios con la edificación de miniviviendas, pero cobradas como si las hubieran hecho de oro, pero incumple con su compromiso de dotar a las familias de un lugar en donde habitar.

Ya es hora de que se vaya resolviendo el problema del rezago habitacional para evitar este tipo de hechos en que la policía se enfrenta a familias que sólo quieren un techo, en lugar de canalizar su fuerza e inteligencia en los verdaderos delincuentes.