Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

0 0

Descontento social y prospectiva electoral

A) Es probable que el Estado de México lo retenga el PRI, pues la única figura de oposición que según todas las encuestas podía triunfar era Josefina Vázquez Mota, que por los golpes mediáticos recibidos parece haber decidido mejor ni asomarse. Ese triunfo permitiría al PRI seguir en la jugada sucesoria, por más que ubicarse como opción de gobierno para 2018 se ve cuesta arriba. Pero la inconformidad con el gasolinazo podría reflejarse en las urnas, si continúa hasta junio. Mas la oposición se presentará dividida, lo que podría facilitar un triunfo incluso apretado del PRI pese al descontento. Por otro lado es bastante probable que el tricolor pierda Coahuila y Nayarit, dado el hartazgo en esas entidades. 
B) El retorno de Luis Videgaray al gabinete lo rehabilita en automático para la sucesión presidencial. Su principal encomienda será negociar con Donald Trump un nuevo tratado de comercio, o modificar el actual. Era la única carta para justificar su retorno al gabinete (y a la carrera presidencial). Si logra una negociación no tan desventajosa para México podría tener credenciales para optar por la candidatura de su partido. Sin duda es el favorito de Peña Nieto, pues ha sido su mano derecha, el hombre en quien probablemente más confía, el más cercano y (a sus ojos) el más inteligente. Pero incluso si se consagra como candidato priista, su eventual triunfo se ve muy remoto, pues podría generar más divisiones en el PRI, y fuera de él tiene muy mala imagen, dada su corresponsabilidad en los malos resultados que económicamente entregará este gobierno. Votar por él (o casi por cualquier candidato del PRI) sería hacerlo por seis años más de lo mismo. 
C) El PAN parece enfilado a una especie de “choque de trenes”. Los Calderón parecen decididos a no aceptar nada que no sea la nominación de Margarita Zavala, y así regresar a Los Pinos (en forma reciclada). Por lo cual insistirán en que el piso partidista no es equitativo; no han aceptado (ni probablemente lo harán) ningún acuerdo con Ricardo Anaya sobre las condiciones de la competencia, pues con ello perderían la carta de impugnación que seguramente utilizarán en caso de que aquél logre imponerse (haiga sido como haiga sido). Pero Anaya parece estar en la misma tónica; va ganando terreno en el partido, que probablemente no cederá a los Calderón, hacerse a un lado y levantarle la mano a Margarita. Ni Anaya ni los Calderón parecen tan interesados en que el PAN gane si no es con ellos a la cabeza. Si el PAN evita ese conflicto (no se ve fácil), sus oportunidades de triunfo serán reales, más no seguras. Pero si la candidata es Margarita, votar por ella será hacerlo por 6 años más de calderonismo, que a pocos dejó satisfechos (de ahí el tercer lugar del PAN en 2012).
D) El único candidato seguro es AMLO, cuyos astros políticos parecen irse alineando (incluyendo el gasolinazo). Falta ver qué pasa con el resto de la “izquierda”. Se piensa que si PRD, PT y MC van por su lado le quitarán votos. Pero cabe también la posibilidad de que los respectivos electores de esos partidos prefieran votar por un proyecto afín y con posibilidades reales de triunfo que desperdiciar su voto. Quienes dentro de la izquierda sufraguen por un candidato distinto a AMLO probablemente forman parte de quienes no desean que éste gane por ningún motivo. Es decir, esos votantes de todas formas no votarían por López Obrador. En todo caso, se vislumbra como muy probable una nueva ruptura en el PRD justo a raíz de la disyuntiva de apoyar o no a AMLO en 2018. Una parte querrá ir con él y ser opción ganadora. La otra hará lo posible para evitar el triunfo de López Obrador. A ver qué queda del PRD después de ese trance. Cierto que hay un enorme bloque anti–AMLO en la sociedad que podría conformar mayoría, pero para detenerlo tendrían que votar por quien le haga enfrente (sea quien sea). Eso depende del tipo y cantidad del voto útil. Y desde luego, si tanto el PAN como PRI se dividen al designar a su candidato, habrán dejado el terreno despejado a López Obrador.