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Opinión

Desnudan lluvias alta vulnerabilidad

Por: Opinión Estatal

Ya está demostrado que nuestras ciudades son altamente vulnerables a las inundaciones. Una lluvia medianamente copiosa es capaz de trastornar nuestras calles, avenidas y zonas habitacionales; o desbordar nuestros ríos o arroyos. Esto se ha vuelto a poner en evidencia en los últimos días.

Las lluvias más recientes en Culiacán nos han recordado que todavía falta mucho por hacer para ser una ciudad con mayor capacidad de resistencia ante estos fenómenos meteorológicos. El más reciente “desastre” lo ocasionó el huracán Manuel el 19 de septiembre del 2013, pero habremos de preguntarnos qué tanto hemos aprendido de esas amargas experiencias y qué hemos hecho en obra preventiva.

No hablar de la ciudad de Mazatlán, la cual está fundada en terrenos ganados al mar —muchas de sus zonas están por debajo del nivel del mar—, por ende, decenas de miles de ciudadanos viven en las márgenes de arroyos, como el Jabalines, que ha inundado a decenas de colonias durante muchos años. Otras están cercanas a los esteros, los cuales se siguen rellenando para asentamientos humanos.

En otras ciudades, como Los Mochis, Escuinapa, Guasave, Guamúchil y el mismo Navolato, hay amargas experiencias de inundaciones. La infraestructura requerida para reducir los riesgos ante las inundaciones es urgente. Tal vez porque “no se ve”, como los puentes o las carreteras, no sean tan políticamente rentables. Pero, sin duda, harían una gran diferencia.