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Desorientación

SAPIENZA

No es de extrañar que los jóvenes –hombres y mujeres— estén desorientados en lo referente a su sexualidad, no por falta de información sino por la información distorsionada que reciben. Por una parte, reciben el mensaje de la televisión de que los hombres pelean, se odian hasta la muerte, luchan por la mujer de otro hombre porque ellos sí son –o creen ser— merecedores del amor de esa mujer ajena que se deja querer. El concepto de hombría y feminidad se rebaja a sus más bajos instintos y sentimientos de sexualidad, de violencia y de bestialidad. La mente, la razón y el raciocinio pasan a segundo término para dar paso a la violencia como solución de conflictos. Después está el mensaje de que hay que luchar por la libertad sexual y luchar a favor de la homosexualidad. La libertad sexual no debería ser el libertinaje sexual que ha dado pie a un galopante crecimiento de enfermedades venéreas y la destrucción de muchas familias. La libertad sexual debería ser la libertad valiente de elegir y decir no a la perversión aunque la sociedad presione para que se experimente con la sexualidad a fin de poder saber la orientación de cada quien. Como si la biología no fuera suficiente para decirle a la persona si es hombre o es mujer. Quien experimenta terminará desviándose.

Los medios se encargan de hablar constantemente de cómo las famosas estrellas de cine se han desviado hacia la perversión como si fuera lo más natural. Son conductas que acaparan los grandes titulares pero nunca merecen condena alguna. Después de todo, son los héroes y las heroínas. Hablan del nuevo amor de las estrellas –tuvieron que buscar otro porque su desorientación no les permite encontrar al verdadero— pero nunca se habla del sufrimiento que padecen quienes se han desviado, nunca hablan del trauma en los hijos por tener un hogar roto, por tener padres homosexuales, o del trauma por la falta de convivencia. Eso pasa a segundo término ante el glamour de los famosos y nos quedamos con la idea equivocada de que todo es felicidad en el mundo de las estrellas. Esos son los hombres y las mujeres que la sociedad exalta. Y después nos preguntamos por qué los jóvenes y no tan jóvenes están tan desviados en su concepto de hombría, feminidad y sexualidad.