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Despedida de Matías en Mérida

EL RINCÓN BEISBOLERO

Golondrinas. Antes de que iniciara la actual temporada de Liga Mexicana de Beisbol. Nos atrevimos a decir que así como a los Orioles de Baltimore en las Mayores, nos lucía que a los Leones de Yucatán les estaban haciendo el caldo gordo y, por lo tanto, no los veíamos como protagonistas de la LMB.

Primer mes de competencia y los resultados del club meridano nos dieron la razón, cuando apenas pudieron ganar siete de 25 encuentros y terminar, al lado de los Rieleros de Aguascalientes, como los peores conjuntos de la LMB en ese mes de abril.

Bajo ese contexto se explica que la directiva haya decidido remover a Matías Carrillo como su mánager, apenas días después de que declararon que el Carrillo "estaba muy firme en el mando". Al relevo entró Orlando Sánchez, el puertorriqueño que llega desde Ciudad Juárez, en donde estaba como coach de bateo del equipo Indios, en la Liga Estatal de Chihuahua.

Lo que recibe Sánchez es un gran reto, luego de que los Leones son el penúltimo equipo en bateo con .271 y número 14 (de 16) en pitcheo, con un colectivo 5.65 de (in)efectividad. Bajo esas bases, fue más que complicado que el "Coyote" pudiera ofrecer buenas cuentas.

Y obvio, la referencia de que se trata del mánager que apenas en febrero pasado logró el cetro en Serie del Caribe al frente de los Naranjeros de Hermosillo.

Róster. En este, como en muchos otros casos, mientras se voltea a ver lo que hizo y no hizo el mánager cesado, vía los números, poco se repara en que lo que se le entregó: un róster en el cual las dudas son más que las buenas expectativas.

Que si lograron la firma de Gil Velázquez, una buena adición a su orden al bat, nada mal les hubiera caído hacerse de un lanzador que apuntalara un staff que muy cerca está de ser declarado zona de desastre. Una rotación abridora con Jonathan Castellanos, Omar Espinoza, Francisco Félix, Javier Martínez y Jesús Aurelio Rodríguez para algunos es suficiente, incluso "notable", pero en los hechos luce pérdida en el espacio.

Entre los cinco tienen récord de 2 triunfos a cambio de 10 derrotas y su promedio de carreras limpias combinado es de 6.28. Y en el relevo las cosas no están mejores.

El bateo al menos está tratando de hacer su esfuerzo, pero por lo visto hacer carreras no es el problema de los Leones, sino al contrario, que no las hagan: han anotado 117 y les han hecho 171. Así, ni cómo.

Sí, Matías pagó el precio de un producto mal armado.

Dilema. Ya en diversas ocasiones hemos hecho la pregunta que sostenemos: ¿qué peloteros mexicanos de la actualidad, que no actúan en otros países, son realmente atractivos para ir a un parque de pelota? ¿Qué nombres y trayectorias son capaces de convocar la asistencia de aficionados a los estadios?

Existen, sí, idolatrías focalizadas, regionales o locales. Peloteros que en la plaza donde juegan, sea la liga que sea, son identificados y reconocidos como "importantes", pero esa relevancia no trasciende más allá. Nos referimos a peloteros a quienes se les sigue para aplaudirles o abuchearlos, al estilo de gente que en el pasado eso provocaba lo mismo como local que como visitante (Romo, Espino, Barrera, Matías, Gil, etc.).

De fondo, hablamos de que al beisbol mexicano le pueden sobrar actores, pero le faltan protagonistas. Parece lo mismo pero no es igual. Abundaremos más tarde.

Inicio. Arrancó en Chihuahua la liga estatal, que poco tiene de amateur y mucho de profesional. Circuito en donde las rivalidades y las pasiones se viven con toda intensidad y que, curiosamente, vive al margen de las ligas amateur, de las de desarrollo y de las reconocidas. Todo un caso.

Desdeñarla a priori nos luce como error. Que si tanto años ha sobrevivido y además, mantenido su fortaleza, da mucho para pensar.

Dijimos para pensar.