Opinión

Después de la reformas, ¿qué sigue para México?

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Por: Juan Pablo Castañón

En la medida en que las reformas que nuestro país postergó por años se van materializando en nuevas leyes, debemos iniciar un debate sobre los siguientes pasos que debemos seguir como nación, para corregir los rezagos históricos que todavía están presentes en México.

Naturalmente, lo primero en la agenda de futuro es revisar y asegurarnos que esas reformas que han ocurrido recientemente, efectivamente se apliquen para que sean instrumentos de transformación y no sólo, como ha ocurrido en el pasado, letra muerta que no corrige problemas ni promueve soluciones.

Aterrizar las reformas en su aplicación es un requisito indispensable en los próximos meses, pero no el único; parece que vamos dando pasos sólidos y en el sentido correcto, pero estamos lejos de haber acabado el proceso de convertir a nuestro país, en una tierra de oportunidades para todos.

En concreto, hay tres pendientes que deberán estar en el centro de la discusión social los próximos años, porque de ellos depende el futuro de México.

1.—Planeación urbana y sistemas de ciudades. Este tema, hasta hace poco potestad casi exclusiva de los gobiernos municipales, cada vez va cobrando más relevancia en el mundo, conforme se van comprobando sus implicaciones para las economías nacionales, al grado de que cada vez más son parte de las estrategias de los gobiernos federales. Temas como la informalidad, el crimen, las desigualdades sociales y las oportunidades para el desarrollo, están íntimamente ligadas a la forma en que se organizan nuestros espacios urbanos. Sin duda es una agenda de vanguardia, que puede ser el catalizador de una nueva forma de hacer política, de lo local a lo nacional.

2.—Equilibrio regional en el desarrollo. Muchos de los problemas sociales que padece nuestro país, tienen su origen en las desigualdades regionales. Es urgente que revisemos cómo podemos transformar ese México partido en varias partes, unas competitivas y globales, y otras en las que sus habitantes tienen un porvenir escrito en una triste dicotomía: la pobreza o emigrar.

Los encadenamientos productivos, los "clusters" económicos y los parques industriales no son moda, sino un imperativo para generar opciones de desarrollo en cada región del país. Cuando hablamos de que México no ha crecido en los últimos años, es común cometer el error de generalizar ese diagnóstico; la realidad es que hay estados que crecen y se desarrollan, conviviendo cercanamente con otros estados en los que esto no ocurre.

3.—Fortalecimiento de las instituciones. La eficiencia en los asuntos públicos, a partir de las políticas gubernamentales, depende de la capacidad de los gobiernos y sus representantes para actuar, de frente a la ciudadanía, con eficacia y eficiencia. A partir de las reformas, México debe iniciar un profundo proceso de mejora en la administración pública, lo mismo en la impartición de justicia que en la agenda de responsabilidades de los servidores públicos. De lo que se trata es de generar los equilibrios que permitan que la justicia, como institución, al mismo tiempo salvaguarde los derechos humanos e impida cualquier tipo de impunidad; lo mismo ocurre en el ámbito de las instituciones y su gestión, el equilibrio debe consistir en lograr que la transparencia y la rendición de cuentas no sean frenos para la eficacia en el ejercicio gubernamental.

El ambiente de reformas puede ser una oportunidad para profundizar en los cambios que necesita México. La ciudadanía quiere que las cosas se hagan, y bien. No perdamos más tiempo, empecemos ya a transformar a México.

debate@debate.com.mx