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Después de la tragedia...

GUASAVE

Guasave.- El ahogamiento de un adolescente en la playa de La Ensenadita, un sitio por demás peligroso debido al cruce de corrientes que ahí se registra de forma natural, pone sobre la mesa dos temas de suma importancia, por un lado la urgente falta de señalamientos que alerten a los bañistas sobre los riesgos mortales de meterse a bañar en ese lugar, pero también la falta de reflexión de los paseantes para aplicar el sentido común y no retar el peligro en un sitio que al menor descuido puede desencadenar una tragedia como la que empezó el miércoles y culminó ayer con el hallazgo del cuerpo sin vida.

La instalación de los señalamientos es un tema menor que de acuerdo con el coordinador de Protección Civil está en proceso de resolver, una acción que no debe tardar más de una semana, pero que siendo sinceros no servirá de muchos mientras la ciudadanía no respete las indicaciones, pues la ribera del río y sus lugares propicios para bañistas son un claro ejemplo de que no importa cuántos indicadores de riesgos instalen cuando la imprudencia es la que domina y dicta la conducta humana.

Lamentable, sin duda, la muerte de un joven de 16 años en un hecho que pudo evitarse, pero que no ocurrió. Una muerte que duele y deberá obligar a los visitantes al balneario Las Glorias y La Ensenadita a replantear sus acciones, a reflexionar sobre su conducta y los puntos de riesgo, pues siempre se ha sabido que meterse a bañar a La Ensenadita, una especie de boca que alimenta la bahía y es el acceso principal al campo pesquero La Pitahaya, es como retar a la muerte.

La tragedia debe dejar una lección al resto de los pobladores y a las propias autoridades, pues si se mantienen las misma prácticas irresponsables muy seguramente no tardará mucho en ocurrir otra tragedia.