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Después del futbol sigue la política

DIVAGACIONES DE LA MANZANA

Concluyó el Mundial de Futbol, que estuvo marcado por los contrastes y altibajos deportivos y de organización. Ahora se abren de nueva cuenta los tiempos de la política.

En efecto, tras un mes de encuentros de balompié, unos intensos y emocionantes y otros que pasaron sin pena ni gloria, el equipo del país anfitrión no pudo ocupar siquiera el tercer lugar, lo que provocó el desánimo y enojo de parte de la población brasileña. Hay que recordar que durante el torneo de futbol y, sobre todo, semanas antes, tuvieron lugar intensas protestas de personas inconformes con que se llevara a cabo en Brasil ese torneo deportivo. Ahora resurgen ésas y otras cuestiones ligadas lo mismo a la corrupción que al elevado costo de las instalaciones construidas ex profeso para el Mundial –muchas de ellas, dicen, innecesarias–, a lo que se sumó, para colmo, la caída de un puente inconcluso en la ciudad de Belo Horizonte, con saldo de dos muertos y varios heridos.

Por eso, no fue una sorpresa que en la clausura del mundial futbolero se notara que los bonos de la presidenta alemana Angela Merkel iban a la alza, frente al descenso de la popularidad de la mandataria brasileña.

Ahora, concluido el encuentro deportivo y frustradas las esperanzas de los brasileños de llevarse una vez más la Copa del Mundo, se esperan movilizaciones ciudadanas y brotes de inconformidad social que evidentemente tienen sus raíces más allá del Mundial y su parafernalia como deporte y espectáculo. En el fondo prevalece el cuestionamiento al régimen de la presidenta Dilma Rousseff, pues importantes sectores de la población consideran que no ha dirigido al país hacia la prosperidad común, de acuerdo con sus postulados, y peor aún, que ha incurrido en despilfarros e incluso ha tolerado fraudes.

De hecho, se trata de una crítica de fondo tanto a su gestión como a la que le precedió, la de Luis Inácio Lula da Silva, y en general al gobierno del Partido de los Trabajadores, al que ambos pertenecen. Es cierto que durante la administración de Lula el país tuvo un crecimiento por encima del de los demás países de América Latina, pero éste ha ido descendiendo de manera acelerada y en la actualidad las estadísticas muestran un escenario poco alentador. Además, hay grandes déficits en materia de salud pública, empleo y educación; continúa la pobreza y, sobre todo, los índices de violencia son muy altos y crecientes.

Por eso, ya se emiten pronósticos en el sentido de que la actual presidenta y su partido pueden perder las elecciones que se celebrarán en octubre próximo. Aunque eso aún está por verse, lo que si queda claro desde ahora es que los votos para Dilma Rousseff serán mucho menos de los que obtuvo en las elecciones de 2010, que la llevaron a la Presidencia de su país.

Así pues, si bien el Mundial atrajo la atención de la mayoría de los brasileños y hasta se generó cierta conformidad de que se realizara ahí y que se haya logrado en términos aceptables su organización, el futbol ya dejó de ser el gran distractor social, por lo que seguramente empezarán a polarizarse las tendencias ciudadanas.

Claro que aún está en puerta la organización de los próximos Juegos Olímpicos de 2016, lo cual será también será fuente de polémica para los próximos dos años. Si Rousseff consigue la reelección, tendrá ahí la oportunidad de reivindicarse ante los brasileños a través de la austeridad, buena organización y cuentas claras, para lo cual deberá poner un alto al derroche y la corrupción.

Pero por lo pronto se presenta la posibilidad para el pueblo brasileño de definir si quiere continuar la obra del partido en el gobierno o bien opta por un cambio, no sólo del partido en el poder sino del modelo económico para reencauzar el destino de ese país, ya sea con tintes más socialistas o, por el contrario, con una administración de carácter liberal.

Faltan sólo tres meses para que sepamos qué decide el pueblo brasileño. Sea cual sea la opción que elija, deseamos que le vaya bien a Brasil y que esto se traduzca en una mejoría para la situación de Latinoamérica.

www.marthachapa.net