Opinión

Destituir alcaldes y diputados

IDEAS PARA EL CAMBIO

Por  Aarón Sánchez

La revocación de mandato es arma de doble filo. Cierto, es un mecanismo que abre la puerta a una eventual reelección presidencial. Pero también es un poderoso instrumento en manos de la ciudadanía para destituir del cargo a malos gobernantes. Además, ofrece la posibilidad de no solo remover a las autoridades, sino también desplazar a la fuerza política gobernante.

La Cámara de Diputados aprobó por amplia mayoría la modificación de diversos artículos de la Constitución para incluir el procedimiento de consulta popular y revocación de mandato. Esto hará posible que los ciudadanos puedan cesar de su cargo, antes de que finalice su respectivo período, a autoridades que fueron electas mediante el voto.

Dichas reformas constitucionales ya fueron turnadas al Senado de la República. Una vez que se aprueben en esta instancia, pasarán a los Congresos estatales para su ratificación. La iniciativa considera la posibilidad de que los estados incluyan en su propia legislación la revocación del mandato del gobernador.

En Sinaloa, esta posibilidad ya está considerada en el ar-tículo 118 de la Constitución local. Pero también existe una iniciativa de ley, sin dictaminar, que propone la revocación del mandato para gobernador, alcaldes y legisladores. En caso de aprobarse, en aquellos casos donde la sociedad pierde la confianza en sus autoridades, legalmente se podría destituirlas.

Así pude ocurrir en casos de corrupción, creciente inseguridad pública, violación a derechos humanos o simplemente incapacidad para gobernar o legislar. Sobra decir que en el caso de algunos alcaldes y legisladores locales existe bastante inquietud ante una eventual aplicación de la revocación de mandato en Sinaloa. Es evidente que varios no han estado a la altura de su responsabilidad.

Pero independientemente del procedimiento jurídico, el tema hoy adquiere ahora alta prioridad política por el impulso que le está dando el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Tarde o temprano, las autoridades electas tendrán que someter su desempeño a una consulta popular para decidir sobre su revocación de mandato.

Tal vez el objetivo de reformar la ley fue para garantizar que AMLO aparezca en la boleta electoral del 2021 y, con su efecto de arrastre electoral, pueda dar más triunfos a los candidatos de su partido. Así sucedió en el 2018 y la estrategia puede repetirse. Pero esta decisión pone en un verdadero predicamento a quienes hoy son autoridad y no han podido cumplir.

Por lo pronto, a través de las redes sociales se ha hecho viral la exigencia de la pronta aplicación de la revocación del mandato. Sobre todo en algunos municipios y distritos electorales. Es probable que con la entrada en vigencia de esta consulta popular, finalmente AMLO logre despertar al temible tigre de la democracia directa y participativa. Así mejoraría la calidad de la política y del propio Gobierno.