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Difícil, un invierno sin beisbol

MI PUNTO DE VISTA

Un Culiacán sin beisbol profesional sería como ver a Televisa y TV Azteca manejando en sus barras programas exclusivos para el rey de los deportes. Bueno, no seamos tan exagerados; que le destinaran al menos 2 minutos en cualesquier de sus noticieros. Es difícil asimilarlo y también aceptarlo.

Somos muchos los que no queremos un invierno sin temporada, y pocos los "aguafiestas".

Pero el problema del estadio sigue siendo la principal amenaza de que eso suceda, con todo y que el Gobernador subió a la báscula anunciando que arriesgaba el "cinturón" en la misma, si el asunto no tenía una solución favorable para la ciudad y los seguidores de Tomateros.

¿Qué va a pasar a final de cuentas?, no lo sabemos. Lo cierto es que mientras transcurran los segundos, los minutos, las horas y los días, el tema del inmueble sigue convertido en el principal dolor de cabeza y la piedra en el zapato, no solamente para el presidente del club, Juan Manuel Ley y las autoridades estatales y municipales, sino para la Liga misma.

Jugar con siete equipos no sería inconveniente para la Liga Mexicana del Pacífico, que ya vivió esa amarga experiencia en la década de los 80´s. Pero aquí el asunto estriba en que no asimilarían la ausencia de una plaza con tradición, arraigo, con cultura beisbolera y con la mejor afición del circuito.

Olvídense ustedes de la etiqueta de protagonista, porque en ese rubro hasta los más fuertes han quedado a veces fuera de la postemporada.

Debe preocuparnos, que sin campaña se esfumen parte de nuestra cultura no solamente deportiva, sino de convivencia familiar y de ese esparcimiento que se vive en cada partido, sin importar las condiciones en que se encuentre el equipo, porque sabemos que es beisbol, y en este jueguito se gana y se pierde.

Debe de preocuparnos, que sin beisbol, se cierren fuentes de empleos, comenzando con la gente de oficina, del pelotero, del comerciante, de los ampayers, y ¡vaya!, hasta del anotador oficial y sus stringers.

¿Cuántas personas no viven de una temporada antes y durante?, muchas, realmente muchas.

Ojalá que, a la brevedad posible, se llegue a un acuerdo, a la cordura y la razón, y que se permita la demolición del Ángel Flores para construir uno nuevo, que es el meollo de todo ese asunto.

¡Ojalá!

Apertura. Pocas veces tienen los lanzadores mexicanos en Grandes Ligas la oportunidad de recibir la pelota para un choque inaugural de temporada.

El zurdo Jorge de la Rosa, en su cuarto y último año con los Rockies de Colorado, ha sido confirmado para subir al mon-tículo el 31 de este mes, en el primer compromiso de su escuadra enfrentando a los Marlins de la Florida.

Creo que desde los años gloriosos de Fernando Valenzuela con los Dodgers de Los Ángeles, y por ahí alguno que otro en los subsiguientes, recibieron tan merecido honor.

La campaña en Grandes Ligas ya toca a la puerta, lo mismo que la Liga Mexicana de Verano, con la diametral diferencia de que a muchos, si no es que a todos nosotros, nos gusta e interesa la calidad y volteamos más hacia la frontera, y no precisamente con los ahora Toros de Chicago.

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Ayer Dios me permitió escribir estas líneas; hoy sólo ÉL sabe si podré hacerlo de nuevo.