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Disciplina

SAPIENZA

Disciplina no es un término que se reciba con aceptación por la gran mayoría, pero la disciplina es necesaria. Generalmente asociamos la disciplina con el dolor y el sufrimiento pero si hemos de lograr resultados, la disciplina es necesaria. Los padres saben, o deberían saber, que la disciplina es necesaria para encaminar a los hijos por el buen camino que al paso del tiempo les brinde a unos y otros la paz de saber que se hace lo correcto. Aunque la disciplina se asocia muchas veces con dolor y sufrimiento, debemos también saber que ni todo el dolor ni todo el sufrimiento son parte de la disciplina sino precisamente de la indisciplina o la injusticia de otros. Unos padres que no disciplinan son padres que no aman a sus hijos. Pablo dice lo mismo con respecto a Dios: a quien recibe como hijo disciplina. Debemos entender, sin embargo, que la disciplina, aunque dolorosa, es diferente al castigo. La disciplina divina por lo general tiene como propósito moldear el carácter de la persona para que refleje mejor el carácter amoroso y paciente de Dios. Las cuestiones dolorosas que le pasan a la gente no son necesariamente cosas malas aunque de momento no se entiendan. Podríamos comparar ciertos sufrimientos humanos con la aplicación de una inyección a un niño. Ni la aplicación de la inyección ni el sufrimiento son algo que se reciba con gusto pero igual que el sufrimiento hace el carácter más moldeable (o debería hacerlo) para mejorarlo en bien propio y de otros, igual la vacuna servirá para un buen propósito: prevenir o aliviar enfermedades. El niño podrá hacer berrinches y llorar implorando a su madre que no se le aplique la inyección, pero una madre que ame a su hijo no permitirá que el dolor de su hijo impida que le apliquen la inyección porque sabe que a la larga le está haciendo un bien, no un mal. De la misma forma, el carácter humano se moldea mejor no en la prosperidad y el bienestar, sino en la adversidad y el dolor, de ahí que Dios recurra a métodos que no son de nuestro agrado. Habrá quienes con una pequeña calentadita en el horno de la aflicción entiendan y enmienden el camino, pero habrá otros que ante su renuencia a cambiar, tengan que pasar mayor tiempo en el horno para poder quitar un carácter agrio y un corazón de piedra.