Opinión

Disciplina afectiva

Por: Norma Campos

Una de las tareas más frustrantes para los padres de familia es lograr que sus hijos obedezcan a sus solicitudes. Disciplinar a los hijos puede ser realmente cansado, muy agobiante y en la mayoría de las ocasiones, frustrante. Los niños hacen cosas que molestan a los padres, los padres reaccionan con enojo, o con rabia, los hijos gritan o lloran, y el padre debe decidir en ese momento cómo detener el caos. Y estas situaciones se presentan no únicamente una vez al día, sino varias, y, además, todos los días de la semana. 

La tarea, de disciplinar, pues, es ardua y provoca en los padres la tentación de usar los recursos menos convenientes e ineficaces para disciplinar, como es el de las amenazas, o los premios y castigos. En muchas ocasiones escucho en mis sesiones de asesoría a los padres referirse a estos momentos de la crianza de los hijos con verdadera frustración, a veces cargados de culpa por sus reacciones, y a veces con franca ignorancia reconociendo que no saben cómo hacerle. Confiesan haber probado una y otra estrategia, de tal forma de encontrar el mejor resultado en un proceso de prueba y error. Y en este proceso se puede ir la infancia de sus hijos y, cuando menos piensan, se ha establecido en la familia una dinámica que no deja satisfechos a los padres y que no logra consolidar en los hijos la autodisciplina y la empatía hacia las necesidades de los padres. Quizás los hijos estén ya lo suficientemente “disciplinados”; sin embargo, la relación se ha estropeado. Los hijos obedecen pero guardan un resentimiento por los métodos empleados, donde quizás hubo coerción, violencia o amenazas. 

La invitación, en esta reflexión, es a pensar en una cosa: queremos que nuestros hijos obedezcan y lograr que la convivencia sea agradable, sin caos, pero también queremos construir relaciones sólidas donde podamos ser más cercanos. Todos queremos evitar ciertos comportamientos de los hijos, pero también deseamos lograrlo en formas en que no pongamos en riesgo la relación.