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Diversión con prudencia

GUASAVE

A propósito de la fiesta popular que dio inicio y seguramente generará un ambiente de relajamiento y "mexicana alegría" con conductas, que, de algún modo pudiéramos calificar de antisociales principalmente en segmentos juveniles, sería oportuno hacer unas reflexiones.

Es de esperarse que al calor del Carnaval se presenten situaciones ríspidas, o de confrontación, cuando guardianes del orden traten de hacer respetar el Bando de Policía, lo que no debe inhibir su autoridad, para prever problemas mayores.

Puede suceder -ojalá que no- que asistentes al evento que se realiza a la entrada norte de la ciudad, algunos jóvenes, por la imprudencia propia de su edad y tal vez hasta adultos plenos, se sobrepasen en el consumo de "copitas" que para eso estará la "guasanga" en mero enfrente de la empresa que las tendrá de sobra y a disposición del público.

Tampoco es descartable que ya "animados" a bordo de vehículos que muchos los traerán, ya frente al volante se sobrepasen y haciéndolas circular a exceso de velocidad puedan exponer no sólo su integridad, sino la de terceras personas.

Lo anterior desde luego obligaría a las autoridades a intervenir, quizá no con la idea de detenerlos, sino para poner orden, por lo que todo mundo deberá acatar las recomendaciones en tal sentido, pues de lo contrario, la única opción será ejercer con rigor, el principio de autoridad.

Bajo esa eventual circunstancia, la Policía tendrá que actuar con energía y sin consideraciones, no sólo en función del respeto a los reglamentos, sino lo más importante, cumplir eficazmente con la tarea de prevenir incidentes que pudieran provocar accidentes que tendríamos que lamentar tardíamente.

De hecho, la drasticidad y si se quiere hasta dureza frente a posibles casos de actitudes desordenadas y atentatorias contra la integridad ciudadana, tendrá que ser ejercida, porque si algo tenemos que admitir por los antecedentes, es que muchos jóvenes, ya entrados en bebidas espirituosas se convierten en un serio riesgo para la seguridad pública.

Hay referentes que si se intenta poner orden a quien viola el Bando de Policía y buen gobierno, siempre la autoridad se encuentra con dificultades para cumplir con su cometido debido al influyentismo y a la propia naturaleza desparpajada de los guasavenses.

Siempre, en panchangas populares del tipo y tenor de la que inició, la Policía o agentes de Tránsito, se encontrarán con alguien que si no es amigo, es compadre, hijo, sobrino de funcionarios de gobierno, de periodistas, cuando no de los propios periodistas o gente de determinado estatus, en cuyas desvirtuadas relaciones se escudan para relajar la paz social.

Desde luego lo anterior no es justificación válida. La ley debe aplicarse sin distingos y eso es precisamente, si se diera el caso, lo que tiene que hacer la autoridad preventiva, para ver si es cierto que funciona el programa Cero Tolerancia.

Sólo en la medida en que se actúe con estricto apego a ella, los ciudadanos, cualquiera que sea su edad, posición económica o política, tenemos que someternos a las reglas que nos rigen y son base para la convivencia armónica de la sociedad.

Habrá quienes se incomoden y hasta acuse a preventivos de abusos, pero en tanto respeten las garantías individuales y se proceda con energía, pero con suficientes motivos ante exageradas violaciones a reglamentos o las conductas se tornen agresivas y signifiquen peligro para todos, será preferible que los infractores permanezcan unas cuantas horas en la barandilla y no para siempre en una tumba.