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División azul y políticos en Sinaloa

ECOS DE LA DIVISIÓN. El movimiento político electoral a nivel nacional tiene su impacto en los otros contendientes y en Sinaloa. Al debilitarse el PAN en el país, con sus divisiones fortalece a sus oponentes. Las descalificaciones entre Ricardo Anaya, Margarita Zavala y Felipe Calderón los merman y reducen sus potencialidades frente al proceso electoral del 2018. Los panistas se están inmolando con sus pleitos, y arrastran tras de sí lo poco que les queda de credibilidad. De por sí, en Sinaloa ya estaban mermados, quedaron en tercer lugar en el proceso electivo del 2016, y en el cuarto lugar en el Estado de México en 2017, donde, según dicen, fue el arranque de las confrontaciones de Ricardo Anaya con Enrique Peña Nieto, y la continuidad del pleito de Anaya con Margarita Zavala, más los capítulos que siguen, porque según se sabe, con la complacencia de los panistas anti Anaya, el gobierno de Peña Nieto seguirá exhibiendo los excesos de Ricardo Anaya, sus propiedades y enriquecimiento repentino al amparo del blanquiazul. ¿Será?

En Sinaloa, el PAN ha ido mermando sus liderazgos, pocos cuadros le quedan, menos aún liderazgos con reconocimiento social. La mayoría de sus dirigentes y diputados no sobresalen, salvo Roberto Cruz, que se esfuerza en ser protagónico, aunque no necesariamente congruente. Carlos Castaños y Juan Pablo Yamuni hacen su esfuerzo. Salvador López Brito ni la lucha le hace, es gris como senador y ausente como político.

¿Y LOS LEGISLADORES DEL PRI? En el PRI “no cantan mal las rancheras”, las y los diputados federales están ausentes. No se sabe si por petición del gobernador bajaron perfil y se exiliaron del estado, o si es su convicción se “anodinos”, sin presencia ni iniciativa. Los senadores del PRI “ni se ven, ni se escuchan”, como dijo Carlos Salinas, están ausentes y asilados de la población que se supone representan. Las y los legisladores locales del PRI tampoco suben perfil, ni ganan presencia, pareciera que la instrucción es “que no se muevan” para ganar la bendición del gobernador en la reelección. Lo real es que difícilmente la población votaría por ellos. Irma Tirado, coordinadora de los diputados locales del tricolor, se ha ganado el rechazo de la sociedad con la conducción obtusa y cerrada del Congreso, así como su subordinación vergonzante, mejor hubiese sido secretaria de Estado, no que maneja al Congreso sin libertad, como apéndice del Poder Ejecutivo y con cero autonomía. ¿O no?

El tema es que varios de ellos buscarán el voto popular, pero el único voto que han cuidado conservar es el del gobernador, a la sociedad no la voltean ni a ver, y así difícilmente obtendrán un triunfo en las urnas. Menos Irma Tirado, la que ha dicho que buscará la senaduría. A Gloria Himelda Félix, diputada federal, tampoco se le ve por Sinaloa, se sabe que también quiere ser senadora, pero que no cuenta para ello con “la bendición” del gobernador, y dicen que tampoco Rosa Elena Millán. ¿Será?

¿TODOS PARALIZADOS? Lo paradójico es que los delegados federales en Sinaloa tampoco levantan perfil, no se notan. La dirigencia estatal del PRI también está ausente, los secretarios del gabinete estatal igual, tienen muy bajo protagonismo. ¿Será porque no son políticos en su mayoría? Todo ello repercute en la ausencia de cuadros políticos del tricolor y en la dificultad de que puedan ganar la elección del 2018. Menos si José Antonio Meade resulta el candidato. ¿O no?