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Dos agridulces coincidencias

Primera. Javier Duarte llegó a México en el avión de Elba Esther Gordillo. Ayer que fue extraditado desde Guatemala, después de algunos jaloneos diplomáticos entre ambos países, la aeronave en la que lo transportaron fue la que la PGR incautó a la ex dirigente vitalicia del sindicato de maestros.

El 26 de febrero de 2013, Elba Esther Gordillo —sin maquillaje, con un antifaz clásico de vuelos largos, sudadera azul con la leyenda Love Struck— fue detenida en el aeropuerto de Toluca cuanto aterrizaba procedente de San Diego, California. El avión en que viajaba era un Cessna Citation matrícula XA-UEF.

La aeronave, dizque propiedad del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, era usada por la poderosa Maestra Gordillo como su avión privado para trasladarse entre los lugares donde tenía propiedades e influencia política.

Cuando la Procuraduría General de la República le incautó el avión, éste se volvió aeronave oficial, por lo que fue rematriculado. Ahora lleva la XC-LNN. En ese aterrizó Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México, ayer (fotos de la aeronave pueden consultarse en www.carlosloret.com).
Por cierto, Gordillo y Duarte, entre muchas cosas que comparten, comparten abogado.

Segunda coincidencia. El viernes hubo una larga reunión de gabinete en Los Pinos. Los convocados salieron después de lo que tenían previsto. Algunos se retiraron solos, otros armaron grupo para ir a comer.
Me reportaron dos comidas, que quizá retratan a los comensales y la manera en que están ¿entendiendo? cada uno de ellos el momento político que vive su gobierno y su partido, el PRI, enrollado en una sucesión presidencial para la que luce como el más probable derrotado.

El doctor José Narro, secretario de Salud; Rosario Robles, secretaria de Desarrollo Agrario; y David Penchyna, director del Infonavit; fueron vistos comiendo en el lujoso restaurante italiano Cipriani Masaryk, de moda en la zona de Polanco. Una botella de Pago de Carraovejas engalanaba la mesa. Los tres, funcionarios del sector social.

Contrastó con otra mesa. Los clientes se sorprendieron cuando entraron muy trajeados José Antonio Meade, secretario de Hacienda; José Antonio González Anaya, director general de Pemex; y Mikel Arreola, director general del IMSS. Ellos, a la taquería El Rincón de la Lechuza, en Miguel Ángel de Quevedo.
Hay momentos, hay antojos, hay lecturas.

SACIAMORBOS. 1.- ¿Será cierto que una poderosa mujer en Los Pinos está avivando el bien ganado fuego en redes sociales contra el secretario del socavón?

2.- El tamaño de la presión de los partidos sobre el árbitro y el secuestro de consejeros electorales quedan en exhibición con la segunda postergación de la discusión en el INE para definir lo de los topes de gastos de campaña en Coahuila. El desaseo es de preocuparse. Diría que, ante la sucesión presidencial 2018, esto apenas comienza, pero no. De hecho, oficialmente para el INE ni siquiera ha comenzado.