Opinión

Dos realidades

BAJO LA LUPA
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Por: Arturo Brizio Carter

Dos de los equipos con mayor grado de convocatoria en el futbol mexicano se encuentran hundidos en la peor de las mediocridades. Guadalajara y Pumas navegan en los últimos lugares de la tabla de posiciones, carecen del mínimo de creación futbolística, hilvanan derrotas consecutivas y sumen a sus millones de seguidores en la más cruel desesperación.

Las realidades son concretas aunque no idénticas, solo unidas por la crisis que ambas instituciones enfrentan.

En Guadalajara priva el mando unipersonal de su propietario, quien carece de proyectos pero es generoso en ocurrencias. De esa manera, se ha ido desde la apuesta por los canteranos, hasta el gasto millonario en refuerzos; del proyecto holandés encabezado por Johann Cruyff hasta la humillación de correr, contratar y volverá correr al "Güero" José Luis Real; de ponerle un "cuatro" a un técnico innombrable a traer a alguien que nada tiene que ver con el pasado rojiblanco, todo ello con un gasto desmesurado y con tantos cambios y despidos que ya forman una larga fila de cruces, todas ellas a cuenta y riesgo de las vísceras del magnate.

En Pumas, por el contrario, no existe cabeza visible. Claro que hay un presidente pero está metido en tantos patronatos, juntas directivas y consejos de administración que no le queda tiempo para dedicarle a un tema al que, algunas personas, han dedicado la vida entera para medio ganarse el título de directivo.

Además, no conoce un rábano de futbol y es tremendamente prepotente, por lo que la tarea de asesorarle resulta una misión más que imposible.

Acá se olvidaron simplemente de la cantera. Lejanos son los tiempos en que el cuadro auriazul debutaba jóvenes con grandes facultades con los que luego nutriría a todos los demás equipos del balompié nacional. Hoy vemos a un plantel envejecido, con un alto número de jugadores no nacidos en México y chamacos que se hicieron adultos sin dejar de ser eternas "promesas".

También en la capital ha corrido sangre y las más recientes víctimas del vandalismo directriz son los Trejo, Mario y José Luis, para abrir paso David Patiño como entrenador y a esperar el humo blanco que salga de rectoría para saber quién será el domador en jefe de este puma que más bien parece un gato capón.

Paradójicamente, veo más fácil la resurrección de Chivas que de los universitarios. Creo que el tema del descenso pude ser un revulsivo para que los jugadores muestren una casta y una vergüenza deportiva que, hasta el momento, han guardado en el casillero.

Lo de Pumas es mucho más grave. Es un equipo al que le falta trabajo directivo, gerencial y técnico. Dicen los que saben de desarrollo organizacional que en el futbol mexicano, un proyecto serio demora en dar resultados más o menos seis temporadas.

Ojalá vivamos tres años para ver si se modifican estas… Dos realidades.